Texto del fallo
Sintesis de la ratio decidendi
Concede en parte la acción de amparo constitucional, debido a que las autoridades que emitieron el Auto Supremo, no hicieron una valoración coherente entre los argumentos del recurso de casación interpuesto con el análisis efectuado en el cual basaron su determinación.
Extracto de la ratio decidendi
FJ.III.3.1. "(...) el Tribunal Constitucional Plurinacional evidenció que las autoridades que emitieron dicho Auto Supremo, no hicieron una valoración coherente entre los argumentos del recurso de casación interpuesto con el análisis efectuado en el cual basaron su determinación, puesto que realizaron consideraciones y conclusiones generales, por cuanto debieron haberse pronunciado de manera puntual y pertinente respecto a todos y cada uno de los recurrentes con relación a los aspectos recurridos, más propiamente a la solicitud del accionante de declararse la nulidad del Auto de Vista impugnado, a decir de éste por no cumplir con los requisitos previstos en el art. 242 inc. 3) y 4) del CPP.1972, ya que no hubiese valorado la prueba en su conjunto, como tampoco se comprobó a derecho el cuerpo del delito por lo que se hubiese incurrido en la infracción de los arts. 133, 135 y 243 del mismo cuerpo normativo, y la denuncia de la aplicación indebida de los arts. 146, 199, 203 y 335 con relación al art. 23 del CP, por lo que la Resolución emitida en primera instancia no debió ser confirmada por el Auto de Vista indicado; empero, refiere que “…no se advierte ninguna infracción de la norma sustantiva penal, no siendo necesario que este Tribunal para este caso, ingrese nuevamente al análisis de los extremos señalados en la fundamentación del auto de vista motivo del recurso; concluyéndose no haberse infringido norma legal alguna, menos las acusadas por los recurrentes…” (sic), lo cual conllevó a la lesión del derecho al debido proceso del accionante, correspondiendo aplicable la jurisprudencia constitucional citada en el Fundamento Jurídico III.1 de esta Sentencia al presente caso, por cuanto el Auto de Vista en cuestión carece de una adecuada fundamentación y motivación de acuerdo a lo pedido y expuesto en el resultado del recurso de casación".
Texto de la resolucion
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
SENTENCIA CONSTITUCIONAL PLURINACIONAL 1032/2012
Sucre, 5 de septiembre de 2012
SALA LIQUIDADORA TRANSITORIA
Magistrada Relatora: Dra. Edith Vilma Oroz Carrasco
Acción de amparo constitucional
Expediente: 2010-22274-45-AAC
Departamento: Chuquisaca
En revisión la Resolución 252/2010 de 14 de agosto, cursante de fs. 2438 a 2442, dentro de la acción de amparo constitucional interpuesta por Guido Fernando Garrón del Barco contra Jorge Monasterio Franco, Ana María Forest Cors, Teófilo Tarquino Mújica, Ángel Irusta Pérez, ex Ministros de la Sala Penal Primera de la Corte Suprema -ahora Tribunal Supremo- de Justicia; Gerardo Tórrez Antezana, Ángel Aruquipa Chui, ex Vocales de la Sala Penal Primera de la Corte Superior -ahora Tribunal Departamental de Justicia-; y, Ángel Arias Morales, Juez Primero de Partido Penal Liquidador todos del Distrito Judicial -ahora departamento- de La Paz.
I. ANTECEDENTES CON RELEVANCIA JURÍDICA
I.1. Contenido de la acción
Por memoriales presentados el 28 y 31 de julio de 2010, cursante de fs. 2347 a 2360 vta. y 2366 a 2367 vta., se tiene conocimiento de los siguientes argumentos:
I.1.1. Hechos que motivan la demanda
El accionante manifiesta que, Pablo José Asbún Abudrene presentó denuncia el 5 de enero de 1999, contra “los autores” por la comisión del delito de estafa y otros, por lo que el Juez Tercero de Instrucción en lo Penal emitió Auto inicial contra Luis Fernando Landa Paiva por los delitos de uso indebido de influencias, estafa, falsedad material y uso de instrumento falsificado; Daniel Pérez Saucedo y su persona por los delitos de uso indebido de influencias y estafa en grado de complicidad; y, Pedro Rodríguez Daza y Jorge Ali Barba Arias por falsedad material, uso indebido de influencias y estafa en grado de complicidad, habiéndose formalizado querella el 21 de octubre del indicado año, por hechos que se adecuaban a los ilícitos penales previstos en los arts. 146, 198, 199, 203 y 335 del Código Penal (CP), para que luego de seguir el procedimiento establecido por ley, se emitió la Sentencia 86/2005 de 23 de septiembre, pronunciada por el Juez Primero de Partido en lo Penal Liquidador que declaró a Daniel Pérez Saucedo y su persona autores de los delitos de uso indebido de influencias, falsedad ideológica, uso de instrumento falsificado y estafa en grado de complicidad, condenándoles a una pena privativa de libertad de tres años de presidio a ser cumplida en el penal de San Pedro, más el pago de daños civiles y costas a la parte civil y al Estado de conformidad con el art. 349 del Código de Procedimiento Penal de 1972 (CPP.1972) y multa de trescientos días a razón de Bs10.-(diez Bolivianos) por día, absolviéndoles del delito de falsedad material.material de acuerdo con el art. 244 inc.1) del CPP-1972, como también a Pedro Rodríguez Daza y Jorge Alf Varba Arias autores de los delitos de uso de instrumento falsificado, estarían en grado de complicidad, además autores de los delitos de falsedad material y falsedad ideológica condenándolos a sufrir una pena privativa de libertad de seis años, de reclusión a cumplirse en el citado penal, el pago de daños civiles, costas a la parte civil y al Estado y una multa de cien días a razón de Bs10.- por día.
Señala que, impugnó el fallo precedentemente citado por memorial de 24 de septiembre de 2005, mediante recurso de apelación, mismo que mereció el Auto de Vista 180/06 de 13 de marzo de 2006, por el cual la Sala Penal Primera de la Corte Superior del Distrito Judicial -ahora Tribunal Departamental de Justicia- de La Paz, sin considerar ninguno de los fundamentos expuestos en su apelación y sin la debida fundamentación y motivación, confirmó en todas sus partes la Sentencia 86/2005 de 23 de septiembre, por lo que presentó recurso de casación, conociendo el mismo la Sala Penal Primera de la Corte Suprema -ahora Tribunal Supremo- de Justicia, emitiendo el Auto Supremo 41 de 3 de febrero de 2010, declarando infundados los recursos de nulidad y casación que interpuso, habiendo presentado solicitud de complementación el 19 del referido mes y año, emitiendo el Auto Supremo 57 de 22 de ese mes y año, declarando no haber lugar a su petición.
Alega que, las Resoluciones anteriormente citadas serían ilegales y arbitrarias, puesto que la parte querellante no probó en el proceso los fundamentos de su acusación, siendo condenado sin que exista prueba alguna en su contra, pronunciándose sobre el sentido del fallo del Juez de primera instancia, omitiendo exponer sus razones o fundamentos que determinan su decisión, soslayando un análisis crítico de las pruebas producidas en el proceso, omisión en cuanto a la valoración de los elementos probatorios reunidos en el proceso, con una falta de requisitos esenciales que debe contener un fallo y la infracción de la ley sustantiva penal en la calificación de los hechos, habiendo suprimido sus derechos por cuanto existió una falta de motivación en las resoluciones enunciadas, como tampoco se pronunciaron sobre los puntos que fueron expuestos en los recursos que planteó, citando las SSCC “0752/2002-R, 1369/2001-R 1365/2005-R”, sosteniendo que el “Auto Supremo” mediante el cual se declaró infundado el recurso de casación se encontraría carente de fundamentación, motivación en derecho, respecto a su culpabilidad, antijuridicidad y punibilidad, como también congruencia.
Finalmente, refiere que opuso la excepción de extinción de la acción penal por prescripción, mereciendo el decreto de 3 de junio de 2009, siendo corrido el traslado correspondiente, por lo que el 13 de noviembre del citado año, presentó memorial solicitando se emita resolución respecto a esa excepción, no obstante de ser previo y especial pronunciamiento resolvieron el fondo de los recursos de casación mediante el Auto Supremo 41 de 3 de febrero de 2010, declarando infundados los mismos, sin que se pronuncien al respecto dejando de lado que debieron resolverla antes el fondo del asunto ya que la misma suspendía la causa principal.
I.1.2. Derechos supuestamente vulnerados
Alega la vulneración de sus derechos al debido proceso en los principios medulares de motivación de las resoluciones, fundamentación y exhaustividad de los fallos, a la defensa, a la igualdad, a la “seguridad jurídica” y “falta de pronunciamiento respecto a la excepción de extinción de la acción penal por la prescripción y el principio de congruencia”, citando al efecto los arts. 115, 117.I, 119.II, 178.I y 180.I de la Constitución Política del Estado (CPE).
I.1.3. Petitorio
Solicita se conceda la tutela impetrada, dejándose sin efecto ni valor legal alguno, los AutosSupremos 41 de 3 de febrero de 2010 y 57 de 22 del citado mes y año, emitidos por la entonces Sala Penal Primera de la Corte Suprema de Justicia, disponiendo en consecuencia que las autoridades “recurridas” emitan uno nuevo subsanando las omisiones extrañadas conforme a derecho y con costas.
I.2. Audiencia y Resolución del Tribunal de garantías
Celebrada la audiencia pública el 13 de agosto de 2010, según consta en el acta cursante de fs. 2433 a 2436 vta., de obrados, se produjeron los siguientes actuados:
I.2.1. Ratificación de la acción
El accionante mediante su abogado ratificó el contenido del memorial de la acción de amparo constitucional.
I.2.2. Informe de las autoridades demandadas
Jorge Monasterio Franco y Ana María Forest Cors, por el informe escrito cursante a fs. 2409 a 2412, señalaron que: a) Fueron posesionados como Ministros de la Sala Penal Primera de la Corte Suprema -ahora Tribunal Supremo- de Justicia de manera posterior al pronunciamiento del Auto Supremo 41 de 3 de febrero de 2010, y su complementario Auto Supremo 57, por lo que se encontrarán exentos de cualquier responsabilidad en cuanto al contenido de las mismas; b) Interpuestos los recursos de casación por los procesados éstos pidieron se anule o se case el Auto de Vista recurrido; c) Los ex Ministros de la Sala Penal Primera, Teófilo Tarquino Mújica y Ángel Irusta Pérez, previo análisis de todo lo actuado y alegado en los recursos, dictaron el “Auto Supremo 57 de 22 de febrero de 2010”, declarando infundados los recursos de nulidad y casación, conforme a la previsión del art. 307 inc. 2) del CPP, al considerar de la revisión de obrados que no eran evidentes las violaciones de las leyes sustantivas alegadas por los recurrentes; como también el Auto Supremo 57 complementario del primero de los nombrados, el cual dispuso no haber lugar la complementación, obrando de esa manera de acuerdo con lo establecido por el art. 1 inc. 1) de la Ley de Organización Judicial abrogada (LOJ.1993) y el art. 4.i inc. 1) de la misma ley en vigencia; d) No procede la presente acción de amparo constitucional puesto que los Autos Supremos cuestionados por la misma, fueron emitidos conforme a las atribuciones del Tribunal de casación, guardando conformidad con las normas legales en vigencia y no vulneraría derechos fundamentales y garantías constitucionales del actor; e) El accionante pretende por medio de esta acción, dilatar la ejecución de las resoluciones y una especie de revisión extraordinaria de las Resoluciones cuestionadas; f) En cuanto a la excepción de prescripción alegada, el Auto Supremo complementario refiere que no fue materia de los recursos de casación y nulidad resueltos en el fallo; y, g) Por todo lo mencionado corresponde declarar no ha lugar a la solicitud del accionante, con costas y multa de acuerdo al art. 102.III de la Ley del Tribunal Constitucional (LTC).
Ángel Irusta Pérez y Teófilo Tarquino Mújica, Ministros de la Sala Civil del Tribunal Supremo de Justicia, mediante el informe escrito cursante a fs. 2432 manifestaron que no componían la Sala Penal Primera de ese Tribunal.
Ángel Aruquipa Chui, Presidente de la Sala Penal Primera de la antes Corte Superior del Distrito Judicial de La Paz, por el informe escrito cursante de fs. 2413 a 2414, manifestó: 1) Mediante esta acción se pretende conseguir lo que no pudieron obtener en los procesos ordinarios por negligencia procesal convirtiéndolo en un recurso ordinario más; 2) La Sala Penal Primera de la Corte Superior del Distrito Judicial -ahora Tribunal Departamental de Justicia- de La Paz por Resolución 180/06 de 13 de marzo de 2006, conforme a lo establecido por el CPP.1972 y el art. 15 de la LOJ.1993.circunscribiéndose a los puntos apelados confirmó la Sentencia 86/2005 de 23 de septiembre, emitida por el Juez Primero de Partido en lo Penal Liquidador; 3) Fernando Garrón del Barco realizó la fundamentación de sus agravios ante esa Sala, se establece que los mismos no lograron desvirtuar los fundamentos de la resolución, se limitó a ofrecer prueba la cual sustentaba agravios después de que esa Sala emitió el Auto de Vista; 4) El accionante no tomó en cuenta que ese Tribunal verificó que durante la sustanciación del proceso se determinó que el proceso se desarrolló sin vicios y aplicando correctamente los códigos adjetivos y sustantivos penales, habiéndose valorado las pruebas presentadas y producidas en juicio conforme a la sana crítica, otorgándose a cada una el valor que le correspondía; 5) Los fundamentos del recurso de casación fueron los mismos que planteó a momento de apelar la sentencia y que fueron de conocimiento y considerados por el hoy Tribunal Supremo de Justicia, siendo declarados infundados; y, 6) No habiéndose vulnerado norma alguna como tampoco conculcado derechos y garantías, solicitó se declare “improcedente” la acción presentada.
Gerardo Torrez Antezana, ex Vocal de la Sala Penal Primera de la Corte Superior del Distrito Judicial - ahora Tribunal Departamental de Justicia- de La Paz, pese a su legal notificación cursante a fs. 2400 de obrados, no presentó informe alguno.
Ángel Arias Morales, Juez Primero de Partido Penal Liquidador de La Paz, pese a su legal notificación cursante a fs. 2401 de obrados, no hizo llegar informe alguno ante el Tribunal de garantías.
I.2.3. Intervención de los terceros interesados
Daniel Pérez Saucedo mediante sus representantes legales, en su calidad de tercero interesado, presentó “adhesión” a la presente demanda de acción de amparo constitucional mediante memorial presentado ante el Tribunal de garantías cursantes de fs. 2418 a 2426 vta., manifestó “que habiendo sido conculcados “los derechos fundamentales o constitucionales del accionante y mi mandante” (sic), solicita se conceda la tutela solicitada y se deje sin efecto ni valor legal alguno los Autos Supremos 41 y 57, debiendo pronunciar nueva Resolución debidamente fundamentada y congruente.
Pablo Jorge Asbún Aburdene, Elda Caballero de Asbú, Jorge Alí Barba Arias, Pedro Rodríguez Daza y José Mervuia Villarroel, pese a su legal notificación cursante de fs. 2400 a 2401 vta. de obrados no se hicieron presente en audiencia como tampoco enviaron informe alguno.
I.2.4. Resolución
La Sala Social, Administrativa y Tributaria de la Corte Superior del Distrito Judicial -ahora Tribunal Departamental de Justicia- de Chuquisaca, constituida en Tribunal de garantías, por Resolución 252/2010 de 14 de agosto, cursante de fs. 2438 a 2442, concedió la tutela solicitada respecto de la actuación de Ángel Irusta Pérez y Teófilo Tarquino Mújica, dejando en consecuencia sin efecto los Autos Supremos 41 de 3 de febrero de 2010, y 57 de 22 del indicado mes y año, disponiendo que previo a pronunciar resolución en el fondo respecto a los recursos de casación y las actuales autoridades que integran la Sala Penal Primera del ahora Tribunal Supremo de Justicia atiendan la excepción de prescripción pendiente y la resuelvan de manera fundamentada y motivada, declarando “improcedente” en relación a Gerardo Torrez Antezana y Ángel Aruquipa Chui, Vocales de la Sala Penal Primera del ahora Tribunal Departamental de Justicia de La Paz y Ángel Arias Morales, Juez Primero de Partido en lo Penal Liquidador del departamento de La Paz por carecer de legitimación pasiva; en base a los siguientes fundamentos: i) El accionante denuncia que presentó el 22 de mayo de 2009, excepción de extinción de la acción penal por prescripción; las autoridades demandadas no se pronunciaron resolviendo el fondo de los recursos de casación mediante el Auto.Supremo 41 de 3 de febrero de 2010, omitiendo resolverlo pese a que merecía un previo y especial pronunciamiento, por lo que solicitó complementación y enmienda mereciendo el Auto Supremo 57 de 22 del citado mes y año, declarando no haber lugar a lo pedido, lo cual conllevó a la vulneración de los derechos a la defensa, al debido proceso, a la “seguridad jurídica” y a la tutela judicial efectiva; ii) El Auto Supremo 314 de 21 de mayo de 2009, pronunciado por Ángel Itusa Pérez y Teófilo Tarquino Mujica, emitieron resolución respecto del incidente de extinción de la acción penal por cumplimiento del plazo máximo para la resolución de trámites en liquidación a que hizo alusión la disposición tercera transitoria del Código de Procedimiento Penal, declarando no haber lugar a la extinción penal, motivo por el cual el accionante intentó nuevamente la excepción de extinción de la acción penal por prescripción de la acción penal, solicitando se realice un nuevo cómputo con el trámite, empero se evidenció que las autoridades mencionadas nunca resolvieron la misma ya sea rechazando o declarándola probada, lesionando el derecho del accionante a ser oído antes de ser condenado, a la defensa y al debido proceso previstos en los arts. 115, 117 y 119 de la CPE, denegándoles el derecho de acceso a la justicia; iii) El accionante interpuso la acción de amparo también contra Jorge Monasterio Franco y Ana María Forest Cors, Ministros de la Sala Penal Primera del ahora Tribunal Supremo de Justicia; sin embargo, dichas autoridades no fueron suscribientes de los Autos Supremos denunciados de vulneratorios de derechos y garantías constitucionales, siendo designados con posterioridad a la emisión de esos fallos por lo que se denegó la acción planteada respecto a esas autoridades; iv) Gerardo Torrez Anteza y Ángel Aruquipa Chui, Vocales de la Sala Penal Primera y Ángel Arias Morales, Juez Primero de Partido en lo Penal Liquidador de la entonces Corte Superior del Distrito de La Paz, no contarán con legitimación pasiva para ser demandados ya que la denuncia de derechos y garantías que estos hubiesen cometido pudieron ser subsanados por los Ministros del Tribunal Supremo de Justicia.
I.3. Consideraciones de Sala
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