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TSJ

AS/0353/2025

Tribunal Supremo de Justicia
23 de abril de 2025Sala CivilMag. Primo Martinez Fuentes
Proceso
Sala
Sala Civil
Año
2025

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Texto del fallo

<div>

<p style="margin:0 0 0 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-weight:bold;text-align:Right;"><span>TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA</span></p>

<p style="margin:0 0 0 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-weight:bold;text-align:Justify;"><span> S A L A C I V I L</span></p>

<p />

<p />

<p style="margin:0 0 0 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;">Auto Supremo:</span><span> 0353/2025</span></p>

<p style="margin:0 0 0 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;">Fecha:</span><span> 23 de abril de 2025</span></p>

<p style="margin:0 0 0 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;">Expediente:</span><span> LP-24-25-S</span></p>

<p style="margin:0 0 0 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;">Partes:</span><span> </span><span style="color:#FFFFFF;">,</span><span>Leonardo Franco Monasterios Villalba c/ Damaso Rene Quispe Tancara.</span></p>

<p style="margin:0 0 0 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;">Proceso:</span><span> Resolución de contrato de anticresis.</span></p>

<p style="margin:0 0 0 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;">Distrito:</span><span> La Paz.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;">VISTOS:</span><span> El recurso de casación cursante de fs. 190 a 191, interpuesto por Damaso Rene Quispe Tancara, contra el Auto de Vista Nº 432/2024 de 23 de agosto, corriente de fs. 182 a 187, pronunciado por la Sala Civil Tercera del Tribunal Departamental de Justicia de La Paz, dentro del proceso ordinario de resolución de contrato de anticresis seguido por Leonardo Franco Monasterio Villalba contra el recurrente; la contestación de fs. 194 a 196 vta.; el Auto de concesión de 27 de noviembre de 2024, visible a fs. 198, el Auto Supremo de admisión N° 077/2025-RA, de 05 de febrero, obrante de fs. 204 a 205, todo lo inherente al proceso; y: </span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-weight:bold;text-align:Justify;"><span>CONSIDERANDO I: </span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-weight:bold;text-align:Justify;"><span>ANTECEDENTES DEL PROCESO</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;">1.</span><span> Leonardo Franco Monasterios Villalba por memorial de demanda que discurre de fs. 5 a 7, subsanada de fs. 43 a 44 vta., promovió el proceso ordinario de resolución de contrato de anticresis, contra Damaso Rene Quispe Tancara, quien una vez citado, según escrito visible a fs.62 y de fs. 68 a 71, se apersono y contestó de manera negativa; desarrollándose de esta manera la causa hasta pronunciarse la Sentencia N° 45/2024, de 17 de enero, que cursa de fs. 150 a 151 vta., en la cual el Juez Público Civil y Comercial 11° de la ciudad de El Alto-La Paz, declaró </span><span style="font-weight:bold;">PROBADA</span><span> la demanda, con costas y costos. Declarándose resuelto el documento privado de 18 de junio de 2018, asimismo dispone que en ejecución de Sentencia el demandado devuelva al demandante la suma de $us. 2.000 (Dos Mil Dólares Americanos 00/100) sea en el plazo de 15 días de su legal notificación, bajo apercibimiento de procederse a su cobro forzoso, sea con costos y costas</span><span style="color:#000000;">.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;">2.</span><span> Resolución de primera instancia que al haber sido apelada por Damaso Rene Quispe Tancara, según escrito de fs. 158 a 159, originó que la Sala Civil Tercera del Tribunal Departamental de Justicia de La Paz, emita el Auto de Vista Nº 432/2024, de 23 de agosto, corriente de fs. 182 a 187, donde </span><span style="font-weight:bold;">CONFIRMÓ</span><span> la Sentencia apelada, en base a los siguientes argumentos:</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span>Que, el demandado a más del documento de fs. 3, no acreditó con prueba alguna sus afirmaciones sobre las reparaciones que hubiera realizado en el inmueble de su propiedad, así como del contrato de un albañil; incumpliendo con su carga probatoria; por otro lado, el demandante ha cumplido con la entrega del mismo inmueble. </span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span>Que, el demandado ante el rechazo de su demanda reconvencional no utilizó los mecanismos procesales de impugnación, para revertir dicha determinación, debiéndose aplicar el principio de preclusión; por lo que, al no haber concurrido a ninguna acción contra la referida resolución de rechazo, la misma se ha consentido y la etapa procesal para dichas impugnaciones a precluido. </span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span>Que, el demandado denunció la aplicación de los art. 452 y 1430 del Código Civil, sin considerar que el acuerdo de anticresis, no ha sido desconocido por su persona en el proceso aun careciendo de registro dicho documento en el ente público; por cuanto conforme el art. 149 los contratos como tal se hacen exigibles entre partes. </span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;">3.</span><span> Fallo de segunda instancia recurrido en casación por Damaso Rene Quispe Tancara, según escrito visible de fs. 190 a 191, medio de impugnación, que es materia de análisis. </span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-weight:bold;text-align:Justify;"><span>CONSIDERANDO II: </span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-weight:bold;text-align:Justify;"><span>DEL CONTENIDO DEL RECURSO DE CASACIÓN Y SU CONTESTACIÓN</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-weight:bold;text-align:Justify;"><span>1. El recurrente en el recurso de casación manifiesto:</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;">a)</span><span> Que, el Tribunal de alzada no consideró, que contestó en forma oportuna a la demanda, aportando como prueba el documento de fecha 18 de junio de 2018 cursante a fs. 3, argumentado que el demandante no cumplió con sus obligaciones, respecto a las refacciones del inmueble dado en anticrético, además de haberse llevado las llaves lo que conllevó que su persona no llegara arrendar los ambientes; por otro lado, manifestó que su acción reconvencional de resolución de contrato, fue rechazada por Auto N° 370/2023, de fecha 18 de mayo, resolución anulada por el Tribunal de alzada ordenando al Juez de grado proceda a regularizar procedimiento, pese a ello se vuelve a rechazar su demanda reconvencional por Resolución N° 578/2023 de 21 de agosto, acto que denota parcialidad sin considerar el daño que también le ocasionó la parte demandante.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;">b)</span><span> El Auto de Vista vulneró el art. 452 del Código Civil sobre los requisitos de formación del contrato vinculado al art. 1430 del mismo cuerpo sustantivo civil, normativa que no cumplió la parte demandante para la exigibilidad del contrato de anticrético, al no adjuntar documentación idónea. </span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span>Fundamentos por los cuales, solicitó se case el Auto de Vista recurrido. </span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-weight:bold;text-align:Justify;"><span>2. Contestación al recurso de casación:</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span>Leonardo Franco Monasterios Villalba, responde al recurso de casación mediante memorial de fs. 194 a 196 vta., señalando en lo principal que:</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span>En la resolución de segunda instancia se menciona el Auto Supremo N° 432/2024 de 23 de agosto, que aborda la buena fe contractual y cita los arts. 520 y 568 del Código Civil. </span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span>Si bien se invoca el art. 1430 del Código Civil, respecto a la forma del contrato de anticresis, no se aporta documentación que contradiga la validez del documento presentado por la parte demandada, señalando que el Auto Supremo N° 239/2015, aclara que la falta de formalidades no invalida automáticamente un contrato si las partes han consentido y ejecutado parcialmente las obligaciones. </span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span>Que el Auto de Vista, se encuentra debidamente fundamentado y que garantizó el derecho al debido proceso, la seguridad jurídica y la tutela judicial efectiva al tenor de la Sentencia Constitucional Plurinacional N° 2210/2012.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span>Por lo que, solicitó que el Tribunal de casación declare infundado el recurso extraordinario de casación confirmando la resolución impugnada. </span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;">CONSIDERANDO III:</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;">DOCTRINA APLICABLE AL CASO</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;">III.1 Principio de preclusión.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span>El régimen de nulidades procesales, impuesta en la nueva normativa jurisdiccional, elaboró los presupuestos de una posible nulidad conforme a la doctrina de los principios procesales, por ello se hace indispensable que el operador de justicia cuando tome una decisión anulatoria verifique a luz de estos principios esa disposición como última opción.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span>A tal efecto, entre los diversos principios que rigen a la nulidad procesal, tenemos al </span><span style="font-weight:bold;">Principio de preclusión</span><span>, del cual el Auto Supremo Nº 120/2017, de 03 de febrero, ha desarrollado lo siguiente: “</span><span style="font-style:italic;">Principio de preclusión.-Concordante con el principio de convalidación tenemos al </span><span style="font-weight:bold;font-style:italic;">principio de preclusión también denominado principio de eventualidad que está basado en la pérdida o extinción de una facultad o potestad procesal, encontrando su fundamento en el orden consecutivo del proceso, es decir, en la especial disposición en que deben desarrollarse los actos procesales</span><span style="text-decoration:underline;font-weight:bold;font-style:italic;">.</span><span style="font-style:italic;"> A este efecto recurrimos al Dr. Pedro J. Barsallo que refiere sobre el principio de preclusión que: ‘En síntesis la vigencia de este principio en el proceso, hace que el mismo reparte el ejercicio de la actividad de las partes y del Tribunal, dentro de las fases y periodos, de manera que determinados actos procesales deben corresponder necesariamente a determinados momentos, fuera de los cuales no pueden ser efectuados y de ejecutarse carecen totalmente de eficacia’. De ello se establece que </span><span style="font-weight:bold;font-style:italic;">el proceso consta de una serie de fases o etapas en las cuales han de realizarse determinados actos, por lo que, una vez concluida la fase procesal, las partes no pueden realizar dichos actos y de realizarlos carecerán de eficacia, surgiendo así una consecuencia negativa traducida en la pérdida o extinción del poder procesal</span><span style="font-style:italic;"> involucrado, pues se entenderá que el principio de preclusión opera para todas las partes”. </span><span>(Las negrillas nos corresponde).</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span>El principio de preclusión procesal como cierre de los escenarios procesales, es una orientación que da lugar a efectuar los reclamos en forma oportuna, y cuando no existe interés en activar el reclamo se opera la preclusión de la actividad procesal, ello da lugar a no reabrir debate sobre la actividad procesal cerrada, así en el Auto Supremo Nº 1102/2018 de 01 de noviembre, se asumió lo siguiente: </span><span style="font-style:italic;">“El principio de preclusión establecido en el art. 16 de la LOJ establece </span><span style="font-weight:bold;font-style:italic;">la sanción de preclusión de actos procesales a la conclusión de etapas y el vencimiento de plazos, debiéndose proseguir con el desarrollo del proceso sin retrotraer etapas concluidas, lo cual concuerda con el principio de legalidad bajo el cual debe proceder el Órgano Judicial conforme a los arts. 180.I de la CPE y 30 núm. 6) de la LOJ, por el cual el administrador de justicia está sometido a la Ley de su jurisdicción y no a la voluntad de las personas</span><span style="font-style:italic;">; a lo cual se debe agregar que según el art. 5 del CPC, las normas procesales son de orden público y, en consecuencia, de obligatorio acatamiento”. </span><span>(Las negrillas nos corresponde).</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span>Asimismo, el Auto Supremo N° 939/2019, de 23 de septiembre, señaló lo siguiente: </span><span style="font-style:italic;">“En sentido de que </span><span style="font-weight:bold;font-style:italic;">dicho reclamo no resulta pertinente para su consideración, por haber precluído la etapa procesal para que el ahora recurrente, observe tal cuestión, puesto que no podemos olvidar que conforme orienta el principio de preclusión; por regla general ningún sujeto procesal puede pretender que el órgano jurisdiccional esté a su disposición en forma indefinida, sino que sólo podrá estarlo dentro de un tiempo razonable, siendo que si en ese tiempo el agraviado no presenta ningún reclamo implica que no tiene interés alguno en que sus derechos y garantías sustantivas o procesales le sean restituidas</span><span style="font-style:italic;">…”</span><span>. (Las negrillas nos pertenecen).</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-weight:bold;text-align:Justify;"><span>III.2. De la confesió</span><span>n.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-style:italic;text-align:Justify;"><span style="font-style:normal;">El Auto Supremo Nº 930/2022, de 23 de noviembre, en su doctrina legal estableció</span><span style="font-style:normal;"> que: </span><span>“Según el Diccionario de Ciencias Jurídicas, Polí</span><span>ticas y Sociales de Manuel Osorio, es la </span><span>‘</span><span>D</span><span>eclaración que, sobre lo sabido o hecho por é</span><span>l, hace alguien voluntariamente o preguntando por otro. </span><span style="text-decoration:underline;">Reconocimiento que una persona hace</span><span>, </span><span style="font-weight:bold;">contra ella misma, de la verdad de un hecho</span><span>’; para Couture la confesió</span><span>n es: </span><span>´</span><span style="text-decoration:underline;">El acto jurí</span><span style="text-decoration:underline;">dico consistente en </span><span style="text-decoration:underline;">admitir como cierto, expresa o tá</span><span style="text-decoration:underline;">citamente, dentro o fuera del juicio</span><span> </span><span style="font-weight:bold;">un hecho cuyas consecuencias de derecho son perjudiciales para aquel que formula la declaració</span><span style="font-weight:bold;">n</span><span>’, Arí</span><span>stides Rengel Romberg la define como: </span><span>‘…la declaració</span><span>n que hace una parte, </span><span style="font-weight:bold;">de la verdad de hechos a ella desfavorables afirmados por su adversario</span><span>, a la cual la ley atribuye el valor de plena prueba`, </span><span>nuestro ordenamiento jurídico en cuanto al tema en el art. 1321 del Có</span><span>digo Civil refiere: </span><span>‘La confesió</span><span>n que presta en juicio una persona capaz de disponer del derecho al que los hechos confesados se refieren, sobre un hecho personal del confesante o cumplimento por su apoderado con poder especial, </span><span style="font-weight:bold;">hace plena fe contra quien la ha prestado</span><span> a menos que sea relativa a hechos diferentes o contraria a las leyes</span><span>’</span><span>; </span><span>asimismo el art. 157 del Código Procesal Civil, en cuanto a las clases de confesió</span><span>n expresa:</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-style:italic;text-align:Justify;"><span>‘I. Existen dos clases de confesión, la judicial que podrá ser provocada o espontá</span><span>nea, y la extrajudicial.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-style:italic;text-align:Justify;"><span>II. Es confesió</span><span>n judicial provocada la q</span><span>ue una parte absolviere en virtud de petición expresa y conforme a interrogatorio de la otra parte, o dispuesta de oficio por la autoridad judicial, bajo juramento o promesa de decir la verdad y demá</span><span>s formalidades establecidas por Ley.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-style:italic;text-align:Justify;"><span>III. </span><span style="font-weight:bold;">Es confesió</span><span style="font-weight:bold;">n ju</span><span style="font-weight:bold;">dicial espontánea la que se formulare en la demanda, la contestación o en cualquier otro acto del proceso y aun en ejecució</span><span style="font-weight:bold;">n de sentencia, sin interrogatorio previo</span><span>; en este último caso, importará</span><span> renuncia a los beneficios acordados en la sentencia.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-style:italic;text-align:Justify;"><span>IV. La</span><span> confesión extrajudicial es la que tiene lugar fuera del proceso. Cuando sea formulada por la parte o por quien legalmente la represente, surtirá</span><span> el mismo efecto que la judicial en los casos en que fuere admisible la prueba de testigos.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-style:italic;text-align:Justify;"><span>La confesió</span><span>n extraj</span><span>udicial de la parte a un tercero tendrá el valor de presunció</span><span>n simple</span><span>’.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-style:italic;">La citada normativa concibe la posibilidad de existir dos tipos de confesiones la judicial y extra judicial, dentro de las judiciales encontramos a la provocada, que emergente de un in</span><span style="font-style:italic;">terrogatorio en la fase de producció</span><span style="font-style:italic;">n probatoria </span><span style="font-weight:bold;font-style:italic;">y la espontánea catalogada tambié</span><span style="font-weight:bold;font-style:italic;">n como judicial, es la que se hiciere en cualquier actuado dentro del proceso</span><span style="font-style:italic;"> (Ej. </span><span style="font-weight:bold;font-style:italic;">Contestació</span><span style="font-weight:bold;font-style:italic;">n </span><span style="font-style:italic;">o demanda, etc.), en sí podemos afirmar que la confesió</span><span style="font-style:italic;">n, sea efectuada de man</span><span style="font-style:italic;">era espontá</span><span style="font-style:italic;">nea o provocada, </span><span style="font-weight:bold;font-style:italic;">es la admisió</span><span style="font-weight:bold;font-style:italic;">n de un hecho manifestado por el adversario como cierto y que no le es favorable para quien confiesa</span><span style="font-style:italic;"> y que la misma sea efectuada en el proceso y la extrajudicial es la que emerge fuera de la </span><span style="font-style:italic;">litis”</span><span style="font-style:italic;">. </span><span>(Las negrillas y subrayado nos pertenecen).</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-weight:bold;text-align:Justify;"><span>III.3. Del contrato de anticrético y su vigencia.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-style:italic;text-align:Justify;"><span style="font-style:normal;">En cuanto a la vigencia del contrato de anticrético, como documento privado y vinculante entre las partes suscribientes el Auto Supremo N° 109/2025, de 12 de febrero, oriento: </span><span>“Ahora bien, del análisis efectuado a la fundamentación realizada por el Tribunal de segunda instancia es menester inferir que, en el caso presente se cuestiona la naturaleza del contrato de anticresis corrientes a fs. 2, el cual no cumpliría con los presupuestos exigidos por el art. 1430 del Código Civil; empero, se debe considerar en éste tema que, la pretensión argüida por la parte demandante es el cumplimiento del contrato plasmado en un documento privado; es decir, que la base de la obligación perseguida se traduce en la recuperación de los $us. 20.000.- otorgados como capital de anticrético a la parte demandada con el propósito de que ésta le entregue un bien inmueble destinado para vivienda, mismo que adquiere la naturaleza de un contrato sinalagmático perfecto, pues concurren dos voluntades que se obligan recíprocamente; es decir, con obligaciones recíprocas y bilaterales, lo que hace posible aplicar lo dispuesto en el art. 1288 del sustantivo civil; el cual refiere de forma textual que el documento que no es público por la incompetencia o incapacidad del funcionario o por un </span><span style="text-decoration:underline;">defecto de forma,</span><span> </span><span style="text-decoration:underline;">vale como documento privado</span><span> si ha sido firmado por las partes, disposición estrechamente relacionado con el art. 1297 del mismo cuerpo legal; en consecuencia, cualquier documento que no es público por defecto de forma prevista por ley, no tiene eficacia alguna como documento público; </span><span style="text-decoration:underline;">sin embargo, dicho documento tiene validez como documento privado al tenor de la disposición legal citada precedentemente; en el presente caso, el contrato cursante a fs. 2, fue suscrito por ambas partes</span><span>; es decir, dieron el consentimiento y aceptación; </span><span style="font-weight:bold;">por lo tanto a partir de ello, dicho documento privado surte sus efectos por lo que las partes, una vez vencido el término del contrato, deben restituirse mutuamente lo que recibieron; consecuentemente, el propietario del inmueble tiene la obligación de devolver el dinero recibido y el anticresista devolver el inmueble</span><span>, poniendo de esta manera fin al contrato por cumplimiento, siendo las restituciones recíprocas una consecuencia de la terminación del contrato.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-weight:bold;font-style:italic;text-align:Justify;"><span style="font-weight:normal;">En ese contexto se advierte que, no existió una errónea interpretación de la naturaleza del contrato de anticresis efectuado por los de instancias inferiores; toda vez que, conforme a los fundamentos esgrimidos líneas supra se estableció que el contrato objeto de análisis, es sinalagmático y bilateral por el efecto de trascendencia en el objeto mismo de la relación contractual; es decir, no se puede sustraer el objeto esencial del documento privado ahora cuestionado y considerarlo como un documento privado de préstamo de dinero como pretende hacer ver la ahora recurrente para que opere la prescripción interpuesta por ella, sencillamente porque el contrato privado suscrito entre las partes de anticresis, tiene fuerza de ley para ambas partes, así lo determina el art. 519 del Código Civil, lo que ciertamente denota la precisión efectuada tanto por la Juez A quo como el Tribunal de alzada; </span><span style="text-decoration:underline;font-weight:normal;">en consecuencia, se entiende que el contrato privado ahora cuestionado no puede ser desconocido por la falta de forma y no cumplir con los presupuestos exigidos por el art. 452 del Código Civil; pues para ello la ley prevé, la salvedad prevista por el art. 1288 del sustantivo civil citado anteriormente, el cual es perfectamente aplicable al caso en concreto</span><span style="font-weight:normal;">; ya que, éste cumple con los requisitos previstos en el art. 452 del Código Civil; toda vez que, cuenta con un objeto delimitado, es posible, lícito y determinado, </span><span>bajo esos argumentos el contrato se constituye en un documento privado de anticresis</span><span style="font-weight:normal;">; (…), </span><span>máxime si la parte recurrente no demando ni reconvino la nulidad del documento por la falta de forma en el mismo.</span><span style="font-weight:normal;">(…).   </span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-style:italic;">De la misma manera es preciso hacer notar que, </span><span style="text-decoration:underline;font-style:italic;">si bien el contrato de anticrético cuyo documento cursa a fojas 2, fue efectivizado mediante documento privado sin observar la forma prevista por el art. 1430 del Código Civil</span><span style="font-style:italic;">, no es menos cierto que </span><span style="font-weight:bold;font-style:italic;">éste no fue demandado de nulidad por ninguna de las partes</span><span style="font-style:italic;">; siendo esta la vía idónea de reclamo; </span><span style="font-weight:bold;font-style:italic;">consecuentemente, dicho documento es perfectamente válido como prueba documental con la eficacia reconocida por ley, para efectos de probar la existencia de obligaciones de ambas partes</span><span style="font-style:italic;">”</span><span>. (Las negrillas y subrayado nos pertenecen).</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-weight:bold;text-align:Justify;"><span>CONSIDERANDO IV:</span></p>

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Datos del proceso

Demandante
Leonardo Franco Monasterios Villalba
Demandado
Damaso Rene Quispe Tancara
Magistrado relator
Primo Martinez Fuentes
Tribunal Supremo de Justicia23 de abril de 2025AS/0353/2025Fuente oficial