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TSJ

AS/0533/2025

Tribunal Supremo de Justicia
3 de junio de 2025Sala CivilMag. Fanny Coaquira Rodriguez
Proceso
Sala
Sala Civil
Año
2025

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Texto del fallo

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<p style="margin:0 0 0 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-weight:bold;text-align:Right;"><span style="color:#000000;">TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA</span></p>

<p style="margin:0 0 0 28320;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-weight:bold;text-indent:47.20;text-align:Center;"><span style="color:#000000;">S A L A C I V I L</span></p>

<p />

<p />

<p style="margin:0 0 0 0;font-family:Calibri;font-size:11pt;text-align:Left;"><span style="font-family:Bookman Old Style;font-weight:bold;color:#000000;">Auto Supremo:</span><span style="font-family:Bookman Old Style;color:#000000;"> 0533/2025</span></p>

<p style="margin:0 0 0 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;color:#000000;">Fecha:</span><span style="color:#000000;"> 03 de junio de 2025</span></p>

<p style="margin:0 0 0 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;color:#000000;">Expediente:</span><span style="color:#000000;"> CB-19-25-S</span></p>

<p style="margin:0 0 0 6620;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;color:#000000;">Partes:</span><span style="color:#000000;"> María Julia Vargas Zurita c/ Pedro Ustariz Peredo, Rinia Lenny Gonzales Monzón de Céspedes, Marco Antonio Céspedes Sánchez, María Estela Abregu, María Elizabeth Ustariz Abregu, María de los Ángeles Ustariz Abregu, Andrea Lujan Ustariz Abregu y Presuntos interesados, Gobierno Autónomo Municipal de Sacaba y Francisco Vargas Zurita (codemandado de reivindicación). </span></p>

<p style="margin:0 0 0 6620;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;color:#000000;">Proceso:</span><span style="color:#000000;"> Usucapión decenal o extraordinaria. </span></p>

<p style="margin:0 0 0 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;color:#000000;">Distrito:</span><span style="color:#000000;"> Cochabamba.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;color:#000000;">VISTOS:</span><span style="color:#000000;"> El recurso de casación cursante de fs. 1356 a 1363, interpuesto por María Julia Vargas Zurita y Francisco Vargas Zurita, contra el Auto de Vista Nº 136/2023 de 21 de septiembre, corriente de fs. 1275 a 1286, pronunciado por la Sala Civil Segunda del Tribunal Departamental de Justicia de Cochabamba, dentro del proceso ordinario de usucapión decenal o extraordinaria, seguido por la recurrente contra Pedro Ustariz Peredo, Rinia Lenny Gonzales Monzón de Céspedes, Marco Antonio Céspedes Sánchez, María Estela Abregu, María Elizabeth Ustariz Abregu, María de los Ángeles Ustariz Abregu, Andrea Lujan Ustariz Abregu y Presuntos interesados, Gobierno Autónomo Municipal de Sacaba y Francisco Vargas Zurita (codemandado de reivindicación); la contestación de fs. 1379 a 1381; el Auto de concesión de 04 de diciembre de 2024 visible a fs. 1407, el Auto Supremo de admisión N° 0197/2025-RA, de 05 de marzo, obrante de fs. 1420 a 1425, todo lo inherente al proceso; y:</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-weight:bold;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">CONSIDERANDO I:</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-weight:bold;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">ANTECEDENTES DEL PROCESO</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;color:#000000;">1. </span><span style="color:#000000;">María Julia Vargas Zurita, por memorial de demanda que discurre de fs. 112 a 120, subsanado de fs. 124 a 125, y a fs. 127, promovió el proceso ordinario usucapión decenal o extraordinaria contra Pedro Ustariz Peredo, Rinia Lenny Gonzales Monzón de Céspedes, Marco Antonio Céspedes Sánchez, María Estela Abregu, María Elizabeth Ustariz Abregu, María de los Ángeles Ustariz Abregu, Andrea Lujan Ustariz Abregu, presuntos interesados y el Gobierno Autónomo Municipal de Sacaba, quienes una vez citados, realizaron las siguientes actuaciones:</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">- Pedro Ustariz Peredo, Rinia Lenny Gonzales Monzón de Céspedes, por si y en representación de Marco Antonio Céspedes Sánchez, según escritos visibles de fs. 316 a 325 vta., subsanado de fs. 377 a 381, se apersonaron, contestaron de manera negativa, opusieron excepción de cosa juzgada y reconvinieron por reivindicación, pretensión puesta en conocimiento de parte adversa, por escrito visible a fs. 415 y vta., opuso excepciones de litispendencia; y en el proceso acumulado de reivindicación, las excepciones de incapacidad de la parte demandante y falta de legitimación, demanda defectuosamente propuesta, emplazamiento de terceros, prescripción o caducidad; medios de defensa que fueron atendidos por Auto de 14 de junio de 2019 de fs. 847 a 849 vta., declarándolas improbadas; asimismo, improbada la excepción de cosa juzgada interpuesta por los reconvencionistas.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">- María Estela Abregu, María Elizabeth Ustariz Abregu, María de los Ángeles Ustariz Abregu, André Lujan Ustariz Abregu y presuntos interesados, fueron citados por edictos, y por Autos de 29 de agosto de 2017 y 30 de octubre de 2018, visibles a fs. 367 y a fs. 481, respetivamente, les fueron designados defensora de oficio, quien se apersonó y respondió de forma negativa por memoriales cursantes de fs. 390 a 391, y de fs. 488 a 489.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">- El Gobierno Autónomo Municipal de Sacaba, al no haber respondido en plazo oportuno, por Auto de 04 de julio de 2018, cursante a fs. 440 fue declarado rebelde.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">- Por otro lado, mediante Auto interlocutorio de 24 de mayo de 2019, cursante de fs. 813 a 815 vta., se dispuso la acumulación, a la presente causa, del proceso de reivindicación instaurado por Pedro Ustariz y otros.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">Desarrollándose de esta manera la causa hasta la emisión de la Sentencia N° 50/2019, de 06 de septiembre, que cursa de fs. 1167 a 1176, en la que la Juez Público Civil y Comercial 1° de Sacaba – Cochabamba, declaró IMPROBADA la demanda de usucapión en todas sus partes y PROBADA la demanda reconvencional de reivindicación formulada por Pedro Ustariz Peredo, Rinia Lenny Gonzales Monzón de Céspedes y Marco Céspedes Sánchez; disponiéndose que María Julia Vargas Zurita y Francisco Vargas Zurita, restituyan en favor de los reconvencionistas los tres (3) inmuebles objeto de </span><span style="font-style:italic;color:#000000;">litis</span><span style="color:#000000;">, dentro del plazo de tres días de la ejecutoria, bajo prevención de desapoderamiento; asimismo, el pago de daños y perjuicios en favor de los reconvencionistas, averiguables en ejecución de fallos. La Sentencia fue objeto de enmienda y complementación por memorial visible a fs. 1178 y mediante Auto Interlocutorio de 17 de septiembre de 2019 de fs. 1179 a 1180, respecto a corrección de datos de inmueble con Matrícula Nº 3101010023994 objeto de </span><span style="font-style:italic;color:#000000;">litis</span><span style="color:#000000;">.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;color:#000000;">2.</span><span style="color:#000000;"> Resolución de primera instancia que, al haber sido recurrida en apelación por María Julia Vargas Zurita y Francisco Vargas Zurita, según escritos de fs. 1183 a 1192 vta., y de fs. 1201 a 1203, respectivamente, originó que la Sala Civil Segunda del Tribunal Departamental de Justicia de Cochabamba, emita el Auto de Vista N° 136/2023, de 21 de septiembre, corriente de fs. 1275 a 1286, donde se declaró INADMISIBLE los recursos de apelación interpuestos contra el Auto interlocutorio de 24 de mayo de 2019, de fs. 813 a 817; Auto de 14 de junio de 2019 de fs. 845 a 854; Auto interlocutorio de 24 de junio de 2019, de fs. 1011 a 1016; Auto de 16 de julio de 2019, visible a fs. 1022; Auto interlocutorio de 19 de julio de 2019, de fs. 1093 a 1097; y Auto de 16 de agosto de 2019 que discurre de fs. 1151 a 1154; asimismo CONFIRMÓ la Sentencia, en base a los siguientes argumentos:</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">Con relación a las apelaciones concedidas en el efecto diferido; si bien el parte recurrente anuncio apelaciones contra determinaciones emitidas en audiencias; sin embargo, en el escrito de impugnación contra la Sentencia, simplemente indico los Autos recurridos, sin fundamentar los agravios sufridos o derechos vulnerados, por lo cual aplicable lo dispuesto en el art. 218.II num1. inc. b) del Código Procesal Civil.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">En el fondo, de la lectura de la Sentencia se tiene que la </span><span style="font-style:italic;color:#000000;">A quo</span><span style="color:#000000;">, primeramente, describe las pruebas acompañadas por ambas partes; luego las desarrolla, detallando su contenido y explicando la certeza que aporta al caso de autos; habiendo dejado precluir, la recurrente, el momento de interposición de la prueba, siendo la misma a momento de incoar la demanda, la contestación o la interposición de la acción reconvencional; en caso de reciente obtención, con fundamentación y bajo juramento.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">Sobre la Escritura Pública Nº 728/1995, de 04 de agosto, de su revisión, se tiene que el comprador fue Enrique Jiménez Rocha, y no así María Julia Vargas; además, la Sentencia expresó que, existe contradicción entre la compra y el proceso de usucapión interpuesto por el hermano de la recurrente, Francisco Vargas; pues si la misma habría adquirido el terreno por transferencia, no es congruente que el hermano intento usucapir anteriormente el mismo bien inmueble.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">En relación a la ampliación a la demanda, la </span><span style="font-style:italic;color:#000000;">A quo</span><span style="color:#000000;"> resolvió y argumento la razón por la que no correspondía; además, la prueba que adjunto Graciela Llanos no resulta ser sobre todo el bien inmueble.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">Con referencia al apersonamiento de Williams Torrico – Sub Alcalde de Distrito II de Sacaba, que fue aceptado por la autoridad de primera instancia, se tiene que el mismo fue en cumplimiento al decreto de 11 de abril de 2019 y para solicitar se expida certificación de autenticidad de testimonio de usucapión decenal.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">Asimismo, en relación a la pretensión de reivindicación, se tiene que Pedro Ustariz Peredo acreditó tener interés legítimo para ser uno de los demandantes, así como Rinia Lenny Gonzales Monzón de Céspedes y Marco Antonio Céspedes Sánchez; toda vez que, se demostró su titularidad registrada en Derechos Reales.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">Sobre la objeción a la declaratoria de herederos de Mario Ustariz Peredo, no resulta pertinente, ya que la recurrente no tiene legitimación sobre los derechos sucesorios del fallecido.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">El tiempo que debe transcurrir para el régimen de la usucapión no es el único requisito para su admisión, pues de ir acompañada de dos elementos, el </span><span style="font-style:italic;color:#000000;">corpus</span><span style="color:#000000;"> y el </span><span style="font-style:italic;color:#000000;">animus</span><span style="color:#000000;">; además de ser continua e ininterrumpida, pública y pacífica; en el caso, se demostró que el ingreso en posesión, conforme razonó la </span><span style="font-style:italic;color:#000000;">A quo</span><span style="color:#000000;">, resulto ser violenta, tanto de la demandante y su hermano; siendo las construcciones, conforme informe pericial, con una antigüedad de dos años, a diferencia de la edificación antigua; debiendo haberse acreditado otros actos posesorios materiales ejercidos sobre el inmueble; máxime, cuando no se demostró el ejercicio de sembrado de verduras en familia.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">Asimismo, la recurrente no tiene legitimación para reclamar derechos de terceros; ello en relación Graciela Llanos Márquez. De la misma formal, sobre falta de intervención de los hijos de la recurrente; los mismos tienen derecho expectaticio sobre el que su madre pudiera alegar.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">Sobre la producción de prueba en segunda instancia, no se ajustó a ninguno de los postulados establecidos en el art. 261.III del Código Procesal Civil, correspondiendo desestimar la petición.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">Finalmente, no se acompañó prueba que respalde la afirmación del recurso de apelación de Francisco Vargas; en sentido de que no estaría en posesión del bien inmueble objeto de reivindicación; además, el mismo inicio anteriormente una demanda de usucapión sobre el mismo inmueble, entendiéndose que si poseyó.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;color:#000000;">3.</span><span style="color:#000000;"> Fallo de segunda instancia recurrido en casación por María Julia Vargas Zurita y Francisco Vargas Zurita, mediante memorial de fs. 1356 a 1363, recurso que es objeto de análisis.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-weight:bold;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">CONSIDERANDO II:</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-weight:bold;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">DEL CONTENIDO DEL RECURSO DE CASACIÓN Y SU CONTESTACIÓN</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-weight:bold;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">1. Los recurrentes en el recurso de casación alegaron que:</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-weight:bold;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">En la forma.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;color:#000000;">a)</span><span style="color:#000000;"> El Auto de Vista no responde al agravio quinto, fundamentado en el inciso e) del escrito de apelación, presentado por María Julia Vargas Zurita, respecto a la falta de legitimación activa para demandar reivindicación de Pedro Ustariz Peredo; porque, es un solo heredero de los cinco que son en total; siendo que, la viuda María Estela Abregu, adquirió tácitamente la herencia, correspondiendo el </span><span style="font-style:italic;color:#000000;">litis</span><span style="color:#000000;"> consorcio necesario de la misma.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;color:#000000;">b)</span><span style="color:#000000;"> El Auto de Vista realizó una interpretación errónea o aplicación indebida de la Ley al no disponer la nulidad de obrados hasta la admisión de la demanda, en tanto no se complete la legitimación activa del reivindicante Pedro Ustariz Peredo y de los otros co demandantes, Rinia Gonzales y Marco Antonio Céspedes que solo adquirieron las acciones y derechos de propiedad del vendedor, más no de otras herederas, vulnerándose el art. 56 de la Constitución Política del Estado y el derecho sucesorio de las causahabientes.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;color:#000000;">c)</span><span style="color:#000000;"> Existe violación del art. 229.II de la Ley N° 439, habiéndose aplicado indebidamente la Ley, cuando el </span><span style="font-style:italic;color:#000000;">Ad quem</span><span style="color:#000000;"> refiere que los derechos de la nueva propietaria del terreno, Graciela Llanos, son personalísimos, y que no se podría ampliar la demanda en contra de la misma; ocasionando que la sentencia sea inejecutable.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;color:#000000;">d)</span><span style="color:#000000;"> Error de derecho, al no haberle otorgado valor positivo para probar la calidad de poseedora de buena fe, al haber adquirido el inmueble mediante documento de compraventa suscrito entre el vendedor Marco Antonio García Arce y María Julia Vargas Zurita en el año 1998; denotando que ingresó a poseer sin violencia, sin tolerancia y menos de forma clandestina; siendo poseedora más de once años; habiendo denunciado este argumento en el inciso d) del escrito de apelación, el cual no fue respondido.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;color:#000000;">e)</span><span style="color:#000000;"> Error de hecho y derecho, que el Tribunal de alzada no valoró ninguna de las pruebas, y menos otorgó valor positivo; siendo que, las mismas demuestran la posesión antigua, pacífica, pública, continuada y de buena fe, de más de veintiún años, sobre le inmueble objeto de usucapión.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;color:#000000;">f)</span><span style="color:#000000;"> Indebida aplicación de la Ley al no otorgar valor probatorio a la prueba de fs. 1251 a 1258 consistentes a fotocopias legalizadas por el Ministerio Publico de Sacaba, dentro el requerimiento conclusivo formal y mandamiento de aprehensión por los delitos de falsificación de documento privado y uso de instrumento falsificado, seguido en contra de Pedro Ustariz Peredo, Marco Antonio Céspedes y Rinia Gonzales Monzón de Céspedes.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;color:#000000;">g)</span><span style="color:#000000;"> El Auto de Vista no valoró la denuncia expresada en el tercer agravio del recurso de apelación referido a que el derecho de sucesión de Pedro Ustariz Peredo prescribió, por no haber reclamado dentro de los diez años desde la apertura de la herencia.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;color:#000000;">h)</span><span style="color:#000000;"> Con relación a Francisco Vargas Zurita, el Tribunal de alzada no se pronunció sobre la prueba presentada junto a su memorial de apelación, consistente en certificación de Derechos Reales respecto a su bien inmueble, mismo que es su domicilio; por ello, no puede tramitar otra usucapión porque vive y habita su vivienda hace varios años atrás.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;color:#000000;">i)</span><span style="color:#000000;"> El Tribunal de alzada, no se pronunció respecto a la denuncia de que la </span><span style="font-style:italic;color:#000000;">A quo</span><span style="color:#000000;"> emitió el Auto de enmienda y complementación, sin importar la extemporaneidad de la solicitud de más de 48 horas de emitida la sentencia.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;color:#000000;">j)</span><span style="color:#000000;"> Sin una adecuada motivación fáctica y jurídica, incurrió en error de hecho y derecho al referir que María Julia Vargas no habría argumentado las apelaciones diferidas de los autos interlocutorios de las audiencias del juicio oral, pretendiendo que se genere un memorial de apelación distinto para cada determinación.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;color:#000000;">k)</span><span style="color:#000000;"> Error de hecho y derecho al otorgar valor probatorio a prueba incorporada por ajenos al proceso, como lo fue el Sub-Alcalde de Quintanilla; sin embargo, no consideró la prueba de la propietaria Graciela Llanos Márquez.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;color:#000000;">l)</span><span style="color:#000000;"> Aplicación indebida a la Ley por no haberse dispuesto la nulidad de obrados, inclusive la sentencia, y disponer que la </span><span style="font-style:italic;color:#000000;">A quo</span><span style="color:#000000;"> tramite la excepción previa de litispendencia incoada por María Julia Vargas, y por actuar de forma oficiosa para acumular el proceso.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;color:#000000;">m)</span><span style="color:#000000;"> Interpretación errónea de la Ley, al rechazar el argumento de que no se demandó a sus hijos -María Julia Vargas- de nombres Grover Arnold, Giovana y Edith todos Pinto Vargas, de edades de 35 y 32 años, el primero y la última; que continúan la posesión de su fallecido padre.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;color:#000000;">n)</span><span style="color:#000000;"> Interpretación errónea del art. 261.III de la Ley N° 439, debido a que se pidió diligenciamiento de prueba posterior a la Sentencia, como ser notificación al Ministerio Público de Sacaba para la extensión de fotocopias legalizadas del proceso penal a denuncia de Francisco Vargas Zurita y María Julia Vargas Zurita, contra Pedro Ustariz Peredo y otros, con el objeto de probar el art. 400.II del Código Procesal Civil, lo cual fue impedido por el </span><span style="font-style:italic;color:#000000;">Ad quem</span><span style="color:#000000;">.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">Fundamentos por los cuales solicitó se emita Auto Supremo anulatorio, con responsabilidad a los inferiores.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-weight:bold;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">En el fondo.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;color:#000000;">a)</span><span style="color:#000000;"> Desconocimiento de los arts. 87 y 88 del Código Civil, que demuestra la posesión actual, también acredita la posesión antigua; asimismo, error de derecho, en relación a la valoración de las pruebas aportada al proceso, que son más de 400 fojas, entre las que están, el contrato compraventa, las construcciones realizadas, que, en lo vertical, sería equivalente a un edificio de tres pisos, con un valor equiparable de más de $us. 100.000.-; el contrato de suministro de agua, los árboles frutales de una antigüedad de más de 21 años; y el amurallado del terreno.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;color:#000000;">b)</span><span style="color:#000000;"> Interpretación errónea del art. 138 del Código Civil, al expresar, por el </span><span style="font-style:italic;color:#000000;">Ad quem</span><span style="color:#000000;">, que para ganar un proceso de usucapión no es suficiente acreditar la buena fe con documento de compraventa, posesión continuada, pacifica e ininterrumpida, y de forma pública de María Julia Vargas Zurita, que hubiere sido probada de forma superabundante, debido a que es una persona de pollera que no logró a inscribir su documento sobre el terreno objeto de usucapión, demostrando que se encuentra en posesión por más de diez años, habiendo operado la prescripción adquisitiva por usucapión decenal.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">Argumentos por los cuales solicitó que se emita Auto Supremo casando en su totalidad del Auto de Vista impugnado.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-weight:bold;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">2. Contestación al recurso de casación:</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">Pedro Ustariz Peredo y Marco Antonio Céspedes Sánchez, respondieron el recurso de casación mediante memorial de fs. 1379 a 1381, alegando en lo principal que:</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">Lamentablemente los recurrentes utilizan una tesis errónea y falsa, tratando de argumentar que los Vocales emitieron el Auto de Vista supuestamente erróneo en la aplicación de la Ley; empero no se expresa de manera objetiva y precisa cuales serían los agravios sufridos, limitándose a repetir los mismos argumentos del recurso de apelación; solo tratando de dilatar el proceso, iniciándose una serie de demandas civiles tratando de obtener su propiedad.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">Por lo referido, solicitaron se dicte Auto Supremo “confirmatorio” del Auto de Vista, sea con costas y costos. </span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-weight:bold;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">CONSIDERANDO III:</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-weight:bold;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">DOCTRINA APLICABLE AL CASO</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-weight:bold;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">III.1. Sobre la diferenciación entre casación de forma y fondo.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-style:italic;text-align:Justify;"><span style="font-style:normal;color:#000000;">Al respecto, el Auto Supremo: 1178/2016-RI, de 10 de octubre expreso que, </span><span style="color:#000000;">“</span><span style="color:#000000;">La Ley Nº 439 de 19 de noviembre de 2013, en su art. 271, al hacer referencia a las causales de casación, dispone: ‘I. El recurso de casación se funda en la existencia de una </span><span style="text-decoration:underline;color:#000000;">violación</span><span style="color:#000000;">, </span><span style="text-decoration:underline;color:#000000;">interpretación errónea</span><span style="color:#000000;"> o </span><span style="text-decoration:underline;color:#000000;">aplicación indebida de la Ley</span><span style="color:#000000;">, sea en la forma o en el fondo. Procederá también cuando en la apreciación de las pruebas se hubiera incurrido en </span><span style="text-decoration:underline;color:#000000;">error de derecho</span><span style="color:#000000;"> o </span><span style="text-decoration:underline;color:#000000;">error de hecho</span><span style="color:#000000;">. Este último deberá evidenciarse por documentos o actos auténticos que demuestren la equivocación manifiesta de la autoridad judicial.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-style:italic;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">II. En cuanto a las normas procesales, sólo constituirá causal la infracción o la errónea aplicación de aquellas que fueren esenciales para la garantía del debido proceso y reclamadas oportunamente ante juezas, jueces o tribunales inferiores.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-style:italic;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">III. No se considerarán como causales de casación los errores de derecho que no afectaren la parte resolutiva del auto de vista’.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-weight:bold;font-style:italic;text-align:Justify;"><span style="font-weight:normal;color:#000000;">Por su parte el art. 274.I num. 3) del Código Procesal Civil, de manera imperativa exige que el recurrente debe cumplir en expresar ‘…con claridad y precisión, la Ley o leyes infringidas, violadas o aplicadas indebida o erróneamente interpretadas, especificando en qué consiste la infracción, la violación, falsedad o error, ya se trate de recurso de casación en el fondo, en la forma o en ambos. Estas especificaciones deberán hacerse precisamente en el recurso y no fundarse en memoriales anteriores, ni suplirse posteriormente’.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-weight:bold;text-align:Justify;"><span style="font-weight:normal;font-style:italic;color:#000000;">En relación a lo anterior, corresponde señalar que la uniforme línea Jurisprudencial asumida por éste Tribunal, al referirse al error ‘in judicando’ y a los requisitos intrínsecos del recurso de casación en el fondo en que incurre el Tribunal al aplicar el derecho material en la decisión de la causa, ha concretado que las figuras jurídicas conceptualizadas como </span><span style="text-decoration:underline;font-weight:normal;font-style:italic;color:#000000;">violación</span><span style="font-weight:normal;font-style:italic;color:#000000;">, </span><span style="text-decoration:underline;font-weight:normal;font-style:italic;color:#000000;">interpretación errónea</span><span style="font-weight:normal;font-style:italic;color:#000000;"> o </span><span style="text-decoration:underline;font-weight:normal;font-style:italic;color:#000000;">aplicación indebida de la ley</span><span style="font-weight:normal;font-style:italic;color:#000000;">, son diferentes, pues, </span><span style="text-decoration:underline;font-weight:normal;font-style:italic;color:#000000;">la primera</span><span style="font-weight:normal;font-style:italic;color:#000000;"> implica que se incurrió en una infracción directa de la ley por no haberse aplicado correctamente sus preceptos, es decir, es el error en que incurre el juzgador sobre la existencia y aplicación de una norma jurídica en un caso concreto, </span><span style="text-decoration:underline;font-weight:normal;font-style:italic;color:#000000;">la segunda</span><span style="font-weight:normal;font-style:italic;color:#000000;">, consiste en el error en que incurre el juzgador sobre la ratio legis de una determinada ley, mientras que </span><span style="text-decoration:underline;font-weight:normal;font-style:italic;color:#000000;">la última</span><span style="font-weight:normal;font-style:italic;color:#000000;">, consiste en la infracción de la ley sustantiva por haberse aplicado sus preceptos a hechos no regulados por aquella, imponiéndose la obligación a los recurrentes de especificar en qué consiste la violación, cuál debía ser la norma jurídica aplicable correctamente o cual la interpretación debida; por otro lado, en relación a la apreciación de las pruebas se ha concretado que los conceptos de </span><span style="text-decoration:underline;font-weight:normal;font-style:italic;color:#000000;">error de derecho</span><span style="font-weight:normal;font-style:italic;color:#000000;"> y </span><span style="text-decoration:underline;font-weight:normal;font-style:italic;color:#000000;">error de hecho</span><span style="font-weight:normal;font-style:italic;color:#000000;">, son también diferentes, porque en el </span><span style="text-decoration:underline;font-weight:normal;font-style:italic;color:#000000;">primer caso</span><span style="font-weight:normal;font-style:italic;color:#000000;"> se debe especificar los medios probatorios, que aportados a obrados, el juzgador no les dió la tasa legal que la ley le otorga, y en el </span><span style="text-decoration:underline;font-weight:normal;font-style:italic;color:#000000;">segundo caso</span><span style="font-weight:normal;font-style:italic;color:#000000;">, se debe demostrar objetivamente el error manifiesto en el que hubiera incurrido el juzgador (Auto Supremo Nº 1115/2015 de 04 de diciembre, entre otros)”</span><span style="font-weight:normal;color:#000000;">.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;color:#000000;">III.2. Del requisito subjetivo para impugnar</span><span style="color:#000000;">.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-style:italic;text-align:Justify;"><span style="font-style:normal;color:#000000;">Al respecto, el Auto Supremo N° 302/2021. de 12 de abril sostuvo que: </span><span style="color:#000000;">“…requisito para reclamar u observar un acto procesal es el agravio sufrido, aspecto que otorga a las partes el interés legítimo para efectuar el correspondiente reclamo, de lo contrario, el recurso no cumple con uno de los presupuestos subjetivos, el cual es que la resolución impugnada genere perjuicio al interés y/o derecho del impugnante”.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-style:italic;text-align:Justify;"><span style="font-style:normal;color:#000000;">Por su parte el Auto Supremo Nº 612/2022, de 24 de agosto explicó que </span><span style="color:#000000;">“Inicialmente manifestar que el Auto Supremo N° 302/2021 de 12 de abril sostuvo que: ‘…requisito para reclamar u observar un acto procesal es el agravio sufrido, aspecto que otorga a las partes el interés legítimo para efectuar el correspondiente reclamo, de lo contrario, el recurso no cumple con uno de los presupuestos subjetivos, el cual es que la resolución impugnada genere perjuicio al interés y/o derecho del impugnante’.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-style:italic;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">A su vez, Enrique Lino Palacios en su obra ‘Derecho Procesal Civil’, Tomo V, pág. 85, haciendo referencia a los requisitos subjetivos para la procedencia de los recursos, señala: ‘configura requisito subjetivo de admisibilidad del recurso la circunstancia de que la resolución correspondiente ocasione, a quien lo interpone, o a su representado, un agravio o perjuicio personal, porque de lo contrario faltaría un requisito genérico a los actos procesales de parte, cual es el interés’.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-style:italic;color:#000000;">De lo señalado supra, a[l] momento de impugnar se debe cumplir con el requisito subjetivo, el cual es </span><span style="font-weight:bold;font-style:italic;color:#000000;">la ineludible existencia del perjuicio que origina la resolución contra los intereses del recurrente y no de terceros</span><span style="font-style:italic;color:#000000;">”</span><span style="color:#000000;"> (las negrillas nos corresponden).</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;color:#000000;">III.3. Del principio de congruencia y el art. 265 del Código Procesal Civil.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">En mérito al principio de congruencia, toda resolución debe reunir la coherencia procesal necesaria, que en el caso de la apelación, encuentra su fuente normativa en el art. 265 del Código Procesal Civil, que se sintetiza en el aforismo </span><span style="font-style:italic;color:#000000;">“tantum devolutum quantum appellatum”</span><span style="color:#000000;">, que significa que es devuelto cuanto se apela, con esto se establece el límite formal de la apelación en la medida de los agravios propuestos en la impugnación, en otras palabras, la función jurisdiccional del órgano de revisión en doble instancia se ve contenido a lo formulado en la apelación por el impugnante.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">En ese entendido, la jurisprudencia constitucional desarrolló el principio de congruencia en la Sentencia Constitucional Nº 0486/2010-R, de 05 de julio, donde razonó que: </span><span style="font-weight:bold;font-style:italic;color:#000000;">"El principio de congruencia, responde a la pretensión jurídica o la expresión de agravios formulada por las partes; la falta de relación entre lo solicitado y lo resuelto, contradice el principio procesal de congruencia; la Resolución de primera y/o segunda instancia, debe responder a la petición de las partes y de la expresión de agravios, constituyendo la pretensión jurídica de primera y/o segunda instancia…"</span><span style="font-weight:bold;color:#000000;"> </span><span style="color:#000000;">(Las negrillas nos pertenecen). Razonamiento que es reiterado a través de las Sentencias Constitucionales Plurinacionales Nº 0255/2014 y Nº 0704/2014.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">De lo expuesto se deduce que en segunda instancia, pueden darse casos de incongruencia </span><span style="font-style:italic;color:#000000;">“ultra petita”</span><span style="color:#000000;">, que se produce al otorgar más de lo pedido; </span><span style="font-style:italic;color:#000000;">extra petita</span><span style="color:#000000;">, al extender el pronunciamiento a cuestiones no sometidas a la decisión del Tribunal; y cuando omite decidir cuestiones que son materia de expresión de agravios por el apelante </span><span style="font-style:italic;color:#000000;">(citra petita</span><span style="color:#000000;">); a este respecto, este Tribunal Supremo de Justicia orientó a través del Auto Supremo Nº 304/2016, de esta Sala Civil, citando al Auto Supremo Nº 11/2012, de 16 de febrero, que: </span><span style="font-weight:bold;font-style:italic;color:#000000;">“</span><span style="text-decoration:underline;font-weight:bold;font-style:italic;color:#000000;">Todo Auto de Vista deberá circunscribirse a los puntos resueltos por el inferior y que hubieren sido objeto de la apelación conforme lo determina el art. 236 del Código de Procedimiento Civil</span><span style="font-weight:bold;font-style:italic;color:#000000;">,</span><span style="font-style:italic;color:#000000;"> toda vez que la infracción de este principio determina la emisión de fallos incongruentes como: a) Auto de Vista Ultra Petita, cuando el tribunal de alzada se pronuncia más allá del petitorio o los hechos; b) Auto de Vista extra petita, cuando el tribunal ad quem se pronuncia sobre un petitorio o hechos no alegados; c) Auto de Vista citra petita, en el caso en que el tribunal de alzada omite totalmente el pronunciamiento sobre las pretensiones formuladas; d) Auto de Vista infra petita, cuando el tribunal ad quem no se pronuncia sobre todos los petitorios o todos los hechos relevantes del litigio; omisiones y defectos del Auto de Vista que infringen el debido proceso”</span><span style="color:#000000;">.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-style:italic;text-align:Justify;"><span style="font-style:normal;color:#000000;">De igual forma, a través del Auto Supremo Nº 254/2014, de 27 de mayo, de la Sala Civil, se orientó que: </span><span style="color:#000000;">“La inobservancia de estas reglas conllevan incongruencia, que a decir de la doctrina se diferencian en: Incongruencia positiva, que es aquella en la que el juzgador extiende su decisión más allá de los límites del problema judicial que le fue sometido a su consideración; e Incongruencia negativa, cuando el juzgador omite el debido pronunciamiento sobre alguno de los términos del problema judicial. En ésta última, encontramos la denominada ‘citra petita’, que resulta de la omisión de alguna de las pretensiones deducidas en proceso…</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-style:italic;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">Es de importancia considerar que el principio de congruencia procesal, si bien pondera el derecho al debido proceso, sin embargo, ‘no es absoluto’, en la medida de la afectación de otros derechos, garantías y principios fundamentales que emergen en procura de brindar la tutela judicial efectiva a las partes…</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-style:italic;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">En el recurso de casación en la forma y en relación al principio de congruencia, la trascendencia y la afectación del agravio debe gravitar indefectiblemente para suponer la nulidad de obrados, previendo siempre la garantía al debido proceso, a la defensa y a la justicia pronta, oportuna y sin dilaciones que sustenta el art. 115 de la Constitución Política del Estado.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="text-decoration:underline;font-weight:bold;font-style:italic;color:#000000;">De donde se tiene que el Juez no puede simple y llanamente aplicar la nulidad, que es restrictiva, sino que debe ponderar la omisión frente a los otros principios y derecho constitucionales fundamentales para llegar a una decisión judicial que esté acorde con la nueva dogmática de la nulidad que se afianzó con la Constitución Política del Estado Plurinacional en su art. 115 y los art. 16 y 17 de la Ley 025, pues sólo será posible la nulidad si existe afectación del derecho a la defensa</span><span style="font-weight:bold;font-style:italic;color:#000000;">”</span><span style="color:#000000;"> (Subrayado y negrilla nos corresponden).</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-weight:bold;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">III.4. De la nulidad procesal, su trascendencia y relevancia constitucional.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-style:italic;text-align:Justify;"><span style="font-style:normal;color:#000000;">El Auto Supremo N° 1316/2024, de 11 de noviembre, refirió lo siguiente: </span><span style="color:#000000;">“Actualmente al tratar sobre las nulidades procesales debemos tener en cuenta que no se trata de un tema de defensa de meras formalidades, pues las formas previstas por ley no deben ser entendidas como meros ritos, sino como verdaderas garantías de que el proceso se desarrollará en orden y en resguardo del derecho de las partes a una justicia pronta oportuna y sin dilaciones (art. 115 de la Constitución Política del Estado), por lo que, en materia de nulidades procesales, tanto la doctrina como las legislaciones han avanzado y superado aquella vieja concepción que vislumbraba a la nulidad procesal como el mero alejamiento del acto procesal de las formas previstas por ley, esto en función del nuevo Estado Constitucional de Derecho que rige en el país.</span></p>

<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-style:italic;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">(…)</span></p>

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Datos del proceso

Demandante
María Julia Vargas Zurita
Demandado
Pedro Ustariz Peredo, Rinia Lenny Gonzales Monzón de Céspedes, Marco Antonio Céspedes Sánchez, María Estela Abregu, María Elizabeth Ustariz Abregu, María de los Ángeles Ustariz Abregu, Andrea Lujan Ustariz Abregu y Presuntos interesados, Gobierno Autónomo Municipal de Sacaba y Francisco Vargas Zurita (codemandado de reivindicación)
Magistrado relator
Fanny Coaquira Rodriguez
Tribunal Supremo de Justicia3 de junio de 2025AS/0533/2025Fuente oficial