Decreto Supremo N° 8613
30 DE DICIEMBRE DE 1968 .- De conformidad con el artículo 8º del Decreto Supremo Nº 08338 del 17 de abril de 1968, el presente reglamento establece las normas técnicas, sanitarias y administrativas mínimas sobre la elaboración, envase, inspección, control y comercialización de la sal común (cloruro de sodio) enriquecida con yodato de potasio y destinada a la alimentación del hombre y de los animales creados para el consumo humano
DECRETO SUPREMO Nº 08613
RENE BARRIENTOS ORTUÑO
PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DE LA REPÚBLICA
CONSIDERANDO:
Que el Decreto Supremo Nº. 08338 de 17 de abril de 1968, establece el uso de la sal yodada en todo el territorio de la República, señalando las condiciones que deben llenarse en la elaboración, envase y comercialización de este producto destinado al consumo humano y animal;
Que en el Art.8º del citado Decreto Supremo, está previsto el estudio y adopción de medidas técnicas y de control para el mejor empleo del artículo mencionado, mediante disposiciones reglamentarias;
Ques es indispensable, por consiguiente, dictar un reglamento que regule el estricto cumplimiento de las normas impuestas al uso de la sal yodada en defensa de la salud pública;
EN CONSEJO DE MINISTROS,
DECRETA:
De conformidad con el artículo 8º del Decreto Supremo Nº 08338 del 17 de abril de 1968, el presente reglamento establece las normas técnicas, sanitarias y administrativas mínimas sobre la elaboración, envase, inspección, control y comercialización de la sal común (cloruro de sodio) enriquecida con yodato de potasio y destinada a la alimentación del hombre y de los animales creados para el consumo humano. Asimismo se determina un plan quinquenal durante el cual se crearán las facilidades necesarias para la yodación obligatoria de toda sal consumida en el país.
La aplicación del presente reglamento será responsabilidad directa del Comité Permanente de la Sal el que en coordinación con los Ministerios de Salud Pública y de Agricultura y las Honorables Alcaldías Municipales y por intermedio de sus divisiones técnicas respectivas organizará los servicios de inspección y control de laboratorio necesarios para el debido cumplimiento de las disposiciones legales objeto de la presente reglamentación; debiendo formularse los manuales específicos de procedimientos para cada caso en particular.
Las disposiciones contenidas en el presente reglamento deberán ser cumplidas por toda persona natural o jurídica, que elabore, fraccione, conserve, transporte, expenda o utice sal de acuerdo al artículo 10; ya sea directamente o incorporada a alimentos tratados industrialmente de acuerdo al reglamento sanitario de alimentos y bebidas en vigencia.
La obligatoriedad de yodación de la sal señalada por el Decreto Supremo objeto del presente reglamento se refiere al consumo directo o indirecto de sal, tanto por el hombre como por los animales, entendiéndose por indirecto a los alimentos elaborados industrialmente. (alimentos enlatados, deshidratados, congelados, chacinería, conservas, panificación, repostería, etc).
Los diversos tipos de sal y sus características son:
Cualesquiera de estos tipos de sal deberá satisfacer las siguientes condiciones mínimas:
Queda excluída del presente reglamento toda la sal que no responda a alguno de los tipos señalados en el inciso b) considerándosela industrial y por consiguiente no apta para el consumo alimenticio. Podrá ser empleada en industrias no relacionadas con la alimentación, como ser curtiembres, textiles, industria química, etc.
La tenencia de la sal común no enriquecida está permitida solamente a los concesionarios de yacimientos en explotación, a los industriales que la yodizan y a aquellos incluídos en el artículo anterior.
La comercialización de sal común, fuera de los alcances de los artículos precedentes, será considerada como delito contra la salud pública.
Los establecimientos que se ocupan de la elaboración de sal enriquecida para consumo humano o animal, o su empleo en industrias alimentarias, deberán, además de las normas generales, satisfacer las siguientes condiciones:
No podrá elaborarse ni empatarse o fraccionar la sal enriquecida para consumo humano o animal, sino en locales técnicamente aprobados por el Servicio Nacional de Salud y autorizados por las Honorables Alcaldías Municipales.
Las personas interesadas en la fabricación o fraccionamiento de sal enriquecida deberán presentar, juntamente con su solicitud de autorización de funcionamiento, el plano del establecimiento y una descripción detallada de los procesos de elaboración, señalando el orígen de la materia utilizada.
El Servicio Nacional de Salud y las Honorables Alcaldías Municipales, establecerán conjuntamente el procedimiento de aprobación de requisitos técnicos y el sistema de empadronamiento de las fábricas de sal enriquecida, en el que deberá constar las características del establecimiento así como la dirección y el nombre del o de los propietarios.
La documentación aprobada a la que se refiere el artículo anterior será puesta en conocimiento de los Ministerios de Hacienda y Economía, de conformidad con el Decreto Supremo Nº. 03654 del 25 de febrero de 1954, a fines de inscripción.
Todo establecimiento ya inscrito deberá recabar anualmente su tarjeta industrial presentando el balance de la gestión vencida, el formulario estadístico único y los certificados de análisis de las materias primas utilizadas y el grado de enriquecimiento de la sal.
Las fábricas de sal enriquecida deberán reunir los requisitos de seguridad e higiene, particularmente en las secciones de manipulación y almacenamiento, que determinan las autoridades correspondientes.
Las siguientes condiciones sanitarias generales serán imprescindibles:
La limpieza de las máquinas, aparatos y demás útiles de elaboración, así como los medios de envase, de almacenamiento y de transporte será practicada diariamente.
Las personas, sociedades, firmas comerciales y otros, que figuran como propietarios de las fábricas o establecimientos que elaboren o fraccionen la sal enriquecida, son responsables de todo producto que sea entregado a la venta con defectos de elaboración o deficiencias en el envase, no admitiéndose excusa alguna tendiente a atenuar o eludir dicha responsabilidad.
Los envases y envoltorios destinados al transporte, almacenamiento, fraccionamiento y expendio de la sal enriquecida deberán ser nuevos, de primer uso, y de los siguientes materiales:
El papel, cartulina y cartón simples pueden ser empleados como envase exterior del material impermeabilizado o plástico. Cuando se trate de envase único, este deberá ser de plástico.
La sal yodada envasada para la venta deberá llevar un rótulo visible en español en el que conste:
Queda prohibido emplear indicaciones que se refieran a propiedades medicinales o terapéuticas.
Se reconoce tres métodos para la yodación de la sal: la mezcla en seco, la asperción o rociado y el tratamiento de salmueras, de acuerdo al volumen de sal común a ser tratada por hora de elaboración. La elección del método es libre, aconsejándose la mezcla en seco para cantidades menores de mil kilos por hora.
El enriquecimiento de la sal común para consumo humano se llevará a cabo mediante la mezcla con yodato de potasio en proporción de un kilo y seiscientos ochenta y seis gramos de yodato de potasio (equivalente a un kilo de yodo) por veinte mil kilos de sal común. Podrá utilizarse igualmente yoduro de potasio en proporción de un kilo, trescientos siete gramos por veinte mil kilos de sal común. En el caso de utilizarse yoduro de potasio, se deberá utilizar igualmente estabilizadores en la proporción de veinte por mil.
El yodato de potasio utilizado para mezcla en seco debe tener una granulación tal que le permita pasar por malla Nº 100. Esta misma regla se aplicará a los estabilizadores carbonato de calcio, carbonato de magnesio y fosfato de calcio tribásico.
El enriquecimiento de sal destinada al consumo animal se realizará, igualmente, mediante la mezcla con yodato de potasio en las proporciones fijadas de acuerdo a las especies a las que se destine el producto, por el Ministerio de Agricultura.
Todos los tipos de sal enriquecida con yodato de potasio podrán ser estabilizados mediante el uso de carbonato de calcio, carbonato de magnesio y trifosfato de calcio.
Toda planta yodizadora de sal tiene la obligación de llevar un libro de laboratorio, numerado y registrado ante notario de fe pública, en el que se inscribirá la producción diaria y los resultados del análisis de una muestra tomada al azar cada mil kilos producidos.
La supervisión y control de la yodación de la sal para consumo humano será efectuada por la División de Nutrición del Ministerio de Salud Pública, a nivel de producción (fábrica), de mercado (depósito y comercio) y de consumo (expendio en almacenes).
El control de la yodación de la sal destinada a la alimentación animal será realizado por el laboratorio de biología animal, dependiente del Ministerio de Agricultura.
Los métodos oficiales para el análisis de la sal enriquecida serán los aceptados por la Asociación de Químicos Oficiales Agrícolas (A.O.A.C.) de los Estados Unidos, en base a estudios de Von Fellenberg, modificados por Werner, Andrew y Mandeno, Reith y otros.
La concentración de yodo en las sales enriquecidas serán calificadas normales, mientras el contenido analizado en un número suficiente de muestras tomadas al acaso, no varíe en más o en menos del veinte por ciento del patrón señalando en el artículo 21.
Las personas naturales o jurídicas que gerentan empresas dedicadas a la elaboración, fraccionamiento y comercialización de la sal enriquecida para consumo humano o animal, deberán cumplir todos los requisitos de registro exigidos por el Ministerio de Economía, el Ministerio de Salud Pública, la oficina Recaudadora de la Renta y las Municipalidades, tanto para fines impositivos como de control e higiéne.
Las fábricas de sal enriquecida aportarán una cuota equivalente al uno y medio por ciento de su producción total. La alícuota procedente de sal para consumo humano beneficiará exclusivamente a la División de Nutrición del Ministerio de Salud Pública, y aquella destinada a la alimentación de animales será puesta a disposición del Ministerio de Agricultura.
Para realizar el control de la producción de sal enriquecida, el Ministerio correspondiente designará un inspector. El o los propietarios de las fábricas deberán prestarle la cooperación necesaria para el mejor desempeño de su cometido.
Los envases de sal enriquecida ofrecidos en venta llevarán adherido en lugar visible un sello numerado que atestigue que pasó la inspección arriba señalada.
Las personas, jurídicas o naturales, dedicadas al fraccionamiento, almacenamiento y/o transporte de sal enriquecida que no hubiese sido elaborada por las mismas, deberán poseer la documentación pertinente que certifique que dicha sal ya pasó la inspección ministerial correspondiente, sin cuyo requisito no podrán recibir los sellos numerados arriba descritos.
Toda sal enriquecida, antes de ser puesta a la venta, deberá ser registrada en el Ministerio de Salud Pública, si es de consumo humano y en el de Agricultura destinado al consumo animal, previa presentación de los certificados de análisis químico y bacteriológico señalados en el presente reglamento.
Cualquier envase de sal enriquecida ofrecido en venta al público que no reúna las condiciones específicas en los artículos 32º, 33º y 34º del presente reglamento será considerado como de producción clandestina y pasible de decomiso por parte de las autoridades competentes.
En caso de establecerse, mediante el doble análisis de un número suficiente de muestras tomadas al azar que una partida de sal en venta no se halla yodizada, se procederá al decomiso de la cantidad total, levantándose un acta firmada por el Inspector del Ministerio respectivo y por el propietario o encargado responsable del negocio, distribuyéndose copias al establecimiento afectado, al laboratorio del Ministerio respectivo y al Comité Permanente de la Sal.
En tanto no se establezca en el país el número suficiente de plantas yodizadoras de sal para cubrir la totalidad de la demanda interna, se obliga a las plantas de yodización existentes a la fecha de promulgación del Decreto Supremo objeto de la presente reglamentación a procesar toda la producción de sal de las pequeñas moliendas que así lo soliciten.
Todos los productos de sal común destinada directa o indirectamente al consumo humano deberán tomar las precauciones necesarias para que, una vez fenecido el período de transición determinado en la última parte del articulo 1º puedan cumplir con las disposiciones del Decreto Supremo objeto del presente Reglamento.
Se reconoce al bocio endémico como uno de los problemas más importantes de Salud Pública por lo que el Ministerio de Salud Pública debe realizar encuestas periódicas para determinar la extensión del mal y los resultados de la acción profiláctica del consumo habitual de sal enriquecida.
La regalía establecida en el artículo 31º, será destinada exclusivamente a sufragar los gastos de las encuestas a que se refiere el artículo anterior en el ámbito nacional, asi como los que demande el análisis rutinario de las muestras de sal obtenidas en el comercio, y a sostener campañas educativas en la radio, el cine y la prensa, bajo la responsabilidad de la División de Nutrición del Ministerio de Salud Pública. Iguales disposiciones regirán para la alícuota parte destinada al Ministerio de Agricultura.
El Comité Permanente de la Sal tramitará la importación libre de gravámenes de los aditivos, (yodato de potasio, yoduro de sodio, carbonato de calcio, carbonato de magnesio, fosfato tribásico de calcio) los reactivos, (ácido sulfúrico, nitrito de potasio bisulfito de sodio, ácido fosfórico, bromo, etc.) y el material de laboratorio (matraces, pipetas, buretas, etc.) que se utilice directamente en la fabricación y en los análisis de control de la sal enriquecida para consumo humano y animal.
A los efectos de la aplicación de las penalidades establecidas en el presente Reglamento, se considera como responsables directos de las contravenciones a los expendedores de los productos hallados defectuosos, como también a los propietarios de las fábricas, depósitos o comercio donde se elabora, fracciona, conserva o comercia con la sal para consumo humano directo o indirecto.
El expendio o tenencia de sal común no enriquecida con excepción de lo determinado en los artículos 5º y 6º, será considerado como delito contra la salud, durante el periodo quincenal de reforzamiento progresivo de las disposiciones legales aquí reglamentadas, toda sal común será yodizada compulsivamente, cargándose su costo al infractor responsable.
La comprobación reiterada de enriquecimiento defectuoso de la sal para consumo humano en las fábricas donde ésta se elabora será pasible de una sanción pecuniaria, que fluctúe entre $b. 5.000 a 10.000 y con la clausura temporal o definitiva del establecimiento.
El presente Reglamento podrá ser modificado de acuerdo a la experiencia acumulada, por iniciativa del Comité Permanente de la Sal o a solicitud de cualquiera de sus miembros.
El señor Ministro de Estado en el Despacho de Salud Pública, queda encargado del cumplimiento y ejecución del presente Decreto.
Es dado en el Palacio de Gobierno de la ciudad de La Paz, a los treinta días del mes de Diciembre de mil novecientos sesenta y ocho.
FDO. GRAL. RENE BARRIENTOS ORTUÑO Angel Baldivieso; Edwin Tapia; Alberto Larrea H., Jorge Rojas Tardio; Ignacio Paravicini; Dante Pavisich; Alvaro Torrico; Jorge Ríos Gamarra; René Baldivieso.