Texto del fallo
<div>
<p style="margin:0 0 0 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-weight:bold;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;"> TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA</span></p>
<p style="margin:0 0 0 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-weight:bold;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;"> S A L A C I V I L</span></p>
<p />
<p />
<p style="margin:0 0 0 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-weight:bold;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">Auto Supremo: </span><span style="font-weight:normal;color:#000000;">0653/2025</span></p>
<p style="margin:0 0 0 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;color:#000000;">Fecha: </span><span style="color:#000000;">27</span><span style="font-weight:bold;color:#000000;"> </span><span style="color:#000000;">de junio de 2025</span></p>
<p style="margin:0 0 0 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Left;"><span style="font-weight:bold;">Expediente: </span><span style="color:#000000;">SC-26-25-S</span></p>
<p style="margin:0 0 0 6807;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;">Partes</span><span style="font-weight:bold;">: </span><span style="color:#000000;">Ingrid Banegas de Hilburn representado por Harry Amelunge Banegas c/ Jahel Stephani Banegas Núñez representado por Camilo Francisco López Maldonado.</span></p>
<p style="margin:0 0 0 6907;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;">Proceso: </span><span>Nulidad de contrato, cancelación de derecho propietario en la matrícula de Derechos Reales, reivindicación, desocupación y entrega de inmueble.</span></p>
<p style="margin:0 0 0 6907;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Left;"><span style="font-weight:bold;">Distrito: </span><span>Santa Cruz. </span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;color:#000000;">VISTOS:</span><span style="color:#000000;"> El recurso de casación de fs. 295 a 296 vta., interpuesto por Ingrid Banegas de Hilburn representada por Harry Amelunge Banegas </span><span>contra</span><span style="color:#000000;"> el Auto de Vista N° 181/2024 de 05 de diciembre, cursante de fs. 286 a 292, pronunciado por la Sala Civil, Comercial, Familia, Niñez y Adolescencia, Violencia Intrafamiliar, o Domestica y Pública Primera del Tribunal Departamental de Justicia de Santa Cruz, dentro del proceso ordinario de nulidad de contrato, cancelación de derecho propietario en la matrícula de Derechos Reales, reivindicación, desocupación y entrega de inmueble seguido por la recurrente contra Jahel Stephani Banegas Núñez representado por Camilo Francisco López Maldonado, la respuesta visible a fs. 300 a 301; el Auto de concesión de 13 de febrero de 2025, visible a fs. 302 y vta.; el Auto Supremo de admisión 0285/2025-RA de 26 de marzo, cursante de fs. 309 a 310 vta., todo lo inherente al proceso; y:</span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;color:#000000;">CONSIDERANDO I:</span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-weight:bold;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">ANTECEDENTES DEL PROCESO</span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;color:#000000;">1.</span><span style="color:#000000;"> Ingrid Banegas de Hilburn representada por Harry Amelunge Banegas, mediante escrito que cursa de fs. 107 a 110 vta., promovió el proceso ordinario de nulidad de contrato, cancelación de derecho propietario en la Matricula de Derechos Reales, reivindicación, desocupación y entrega de inmueble contra Jahel Stephani Banegas Núñez, quien una vez citada y al no responder en el plazo oportuno por ley fue declarada rebelde por Auto de 19 de abril de 2023 que cursa a fs. 126, empero la demandada se apersonó por memorial visible de fs. 134 a 136, contestó de manera negativa e interpuso incidente de nulidad de citación y nulidad de obrados, misma fue resuelto por Auto de 24 de julio de 2023 que cursa de fs. 157 a 158, por memorial de fs. 185 a 187 Jahel Sthepani Banegas Núñez interpuso excepción de impersonería, absuelto por memorial de fs. 220 a 221, lo que produjo que se emita el Auto de 27 de noviembre de 2023 visible a fs. 222; desarrollándose de esta manera la causa hasta la emisión de la Sentencia N° 05/2024 de 16 de abril, cursante a fs. 261 a 265, donde el Juez Público Civil y Comercial 13° de la ciudad de Santa Cruz, declaró PROBADA la demanda, declarando nulo y sin valor legal el documento privado de compra venta del terreno de fecha 24 de enero de 2022, con tramite notarial N° 069/2022 suscrito por Gaby Núñez Soliz en representación de Ingrid Banegas de Hilburn como vendedora y Jahel Stephani Banegas Núñez como compradora, por la suma de Bs. 139.200, ordenando a la oficina de Derechos Reales proceda a la cancelación del Asiento A-2 de fecha 28/09/2022 de la Matricula N° 7.01.1.99.0075251, a nombre de Jahel Stephani Banegas Núñez la restitución del terreno a la demandante Ingrid Banegas de Hilburn ubicado en la zona Noreste, U.V.1, manzano 17, sobre la calle Yacuma, con una superficie de 132,59 mts2, sea bajo prevención de librarse mandamiento de desapoderamiento con orden de allanamiento y ayuda de la fuerza pública en caso sea necesario, más costas y costos.</span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;color:#000000;">2.</span><span style="color:#000000;"> Resolución de primera instancia que al haber sido recurrida en apelación por Jahel Stephani Banegas Núñez representada por Camilo Francisco López Maldonado por memorial de fs. 268 a 271 vta., originó que la Sala Civil, Comercial, Familia, Niñez y Adolescencia, Violencia Intrafamiliar o Domestica y Pública Primera del Tribunal Departamental de Justicia de Santa Cruz, emita el Auto de Vista N° 181/2024 de 05 de diciembre, cursante de fs. 286 a 292, donde se REVOCÓ totalmente la Sentencia, disponiendo se declare improbada la demanda, bajo los siguientes argumentos.</span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-weight:bold;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">- </span><span style="font-weight:normal;color:#000000;">En base a la cláusula quinta del contrato de 24 de enero de 2022 demandado de nulidad, se demuestra que la compradora canceló el precio establecido y que la apoderada vendedora recibió el pago por la venta, no siendo aplicable los arts. 549.1 y 452.2 del Código Civil, concluyendo que el contrato es legal y el mismo no adolece de ningún vicio de nulidad.</span><span style="color:#000000;"> </span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;color:#000000;">- </span><span style="color:#000000;">En ninguna parte del contrato, se establece que la compradora debe realizar el pago a la propietaria, menos mediante pagos por intermedio de entidades financieras del país o del extranjero, en todo caso si la demandante no recibió el dinero de la venta, debió demandar a su apoderada para que esta le entregue la suma de dinero recibida por la venta o en su caso objetar la resolución realizada por el </span><span style="font-style:italic;color:#000000;">A quo, </span><span style="color:#000000;">por la cual dispone la exclusión de la apoderada Gaby Núñez Soliz quien suscribió el contrato como vendedora apoderada.</span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-weight:bold;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">3. </span><span style="font-weight:normal;color:#000000;">Fallo de segunda instancia recurrido en casación por Ingrid Banegas de Hilburn representada por Harry Amelunge Banegas, según escrito de fs. 295 a 296 vta., recurso que es objeto de análisis.</span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-weight:bold;text-align:Justify;"><span>CONSIDERANDO II:</span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-weight:bold;text-align:Justify;"><span>DEL CONTENIDO DEL RECURSO DE CASACIÓN Y SU CONTESTACIÓN</span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-weight:bold;text-align:Justify;"><span>1. El recurrente en el recurso de casación alegó</span><span> que:</span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;">a) </span><span>Incorrecta aplicación del art. 549 num. 1 del Código Procesal Civil por parte del Tribunal de alzada, al indicar que en la cláusula quinta del documento privado de compra y venta del terreno de fecha 24 de enero de 2022, establece que el precio convenido es Bs. 139.200 y que la vendedora los recibe a su entera satisfacción, por lo que se desvirtúa la falta del objeto del contrato relativo al pago de la venta, ya que en el transcurso del proceso se demostró que no existió el pago de la venta conforme las pruebas presentadas por la recurrente de los extractos bancarios de la demandada de las gestiones 2021 a 2022, lo que implica que el derecho propietario de la demandada ha sido obtenido de un acto nulo por no haberse cancelado el valor de la venta del inmueble.</span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;">b)</span><span> El Tribunal de alzada no tomó en cuenta las pruebas de los extractos bancarios presentados por la recurrente, con lo que se demuestra que el contrato impugnado es nulo de fecha 24/01/2022, cumpliendo con lo establecido en el art. 136.I del Código Procesal Civil.</span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span>Fundamentos por los cuales la recurrente solicitó casar el Auto de Vista.</span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-weight:bold;text-align:Justify;"><span>De la contestación al recurso de casación.</span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">Jahel Stephani Banegas Núñez representada por Camilo Francisco López Maldonado</span><span>, contestó el recurso de casación mediante memorial de fs. 300 a 301, señalando que: </span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;">a)</span><span> No fundamenta ni menciona la incongruencia y contradictoria demanda, pretendiendo que los Tribunales de segunda instancia o de casación subsanen estos defectos ya que ningún Juez, Tribunal puede modificar o dar más de lo pedido en lo principal, esta inconsistencia en la demanda como en la Sentencia fue observado por el Tribunal de apelación.</span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-weight:bold;text-align:Justify;"><span>CONSIDERANDO III:</span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-weight:bold;text-align:Justify;"><span>DOCTRINA APLICABLE AL CASO</span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Calibri;font-size:11pt;font-weight:bold;text-align:Justify;"><span style="font-family:Bookman Old Style;">III.1</span><span style="font-family:Bookman Old Style;">. De la valoració</span><span style="font-family:Bookman Old Style;">n de la prueba</span><span style="font-weight:normal;">.</span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span>En el Auto Supremo Nº 37/2017 de 4 de enero, se ha desarrollado la doctrina respecto a la valoración de la prueba que señaló</span><span> lo siguiente: </span><span style="font-style:italic;">“José Decker Morales en su obra Código de Procedimiento Civil comentarios y concordancia expresó: “…</span><span style="font-style:italic;">producida la prue</span><span style="font-style:italic;">ba, el Juez comienza a examinarla, tratando de encontrar la existencia del hecho o hechos afirmados por las partes. Finalmente, de ese examen puede salir la verdad, cuando encuentre conformidad de los hechos afirmados, con la prueba producida; tambié</span><span style="font-style:italic;">n puede suceder lo contrario, </span><span style="font-weight:bold;font-style:italic;">‘todo depende de la eficacia de los elementos que se hayan utilizado en la investigació</span><span style="font-weight:bold;font-style:italic;">n</span><span style="font-weight:bold;font-style:italic;">’</span><span style="font-style:italic;">. Este proceso mental -Couture- llama </span><span style="font-style:italic;">‘la prueba como convicció</span><span style="font-style:italic;">n</span><span style="font-style:italic;">’…”</span><span style="font-style:italic;">. </span><span>(Las negrillas nos pertenecen).</span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-style:italic;text-align:Justify;"><span style="font-style:normal;">En ese sentido, para realizar tal acto </span><span style="font-style:normal;">de valoración de la prueba, el Auto Supremo Nº 532/2021 de 14 de junio, refirió</span><span style="font-style:normal;"> que:</span><span> “…nuestro ordenamiento jurídico, sigue la doctrina moderna en materia de valoración de la prueba, adoptando la tesis de la valoración razonada, libre valoración o sana crítica, cuando en el Có</span><span>digo Procesal Civil en su articulado 145.II, describe que: </span><span>‘</span><span>Las pruebas se apreciaran en conjunto tomando en cuenta la individualidad de cada una de las pruebas producidas y de acuerdo con las reglas de la sana critica o prudente crite</span><span>rio…’, ello entendemos por influencias del Có</span><span>digo General del Proceso del Uruguay de 1989, para el juicio oral por audiencias, deduciendo de ello y bajo los criterios del referido autor Obando Blanco, que </span><span style="text-decoration:underline;">el sistema de sana crítica en la valoració</span><span style="text-decoration:underline;">n probato</span><span style="text-decoration:underline;">ria importa un proceso racional en el que el juez debe utilizar a fondo su capacidad de análisis lógico para llegar a un juicio o conclusió</span><span style="text-decoration:underline;">n producto de las pruebas actuadas en el proceso</span><span>, situación que importa la libertad reglada del juez a travé</span><span>s de cauc</span><span>es de racionalidad que tiene que justificarla utilizando el método analítico al estudiar la prueba individualmente y despué</span><span>s la relaciona en su conjunto, </span><span style="font-weight:bold;">es decir, que la sana crítica o prudente criterio, en la fundamentación de la resolució</span><span style="font-weight:bold;">n, interesa que</span><span style="font-weight:bold;"> el juzgador deba observar las reglas fundamentales de la ló</span><span style="font-weight:bold;">gica y la experiencia</span><span>, concibiendo que esta fundamentación o motivación, básicamente consistirá en una operación racional fundada en la certeza, observando los principios ló</span><span>gicos supremos que gobi</span><span>ernan la elaboració</span><span>n de los juicios (conclusiones) y dan base cierta para determinar si son verdaderos o falsos, de tal manera que las leyes del pensamiento se presentaran como leyes necesarias, evidentes e indiscutibles a momento de analizar esas conclusi</span><span>ones, leyes que, como es conocido en la doctrina, están gobernadas por los principios lógicos de identidad, contradicción, tercero excluido y razó</span><span>n suficiente.</span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-style:italic;text-align:Justify;"><span>Ahora bien el sistema de valoració</span><span>n de prueba legal o tasada, se encuentra vigente a partir de la segunda parte del mencionado precepto legal (art. 145.II), cuando esta dice </span><span>‘…salvo que la ley disponga expresamente una regla de apreciació</span><span>n distinta</span><span>’, introducido como un freno o un obstáculo a manera de generar seguridad jurí</span><span>dica en las actuaciones de</span><span>l juez, que en ocasión de aplicar la valoració</span><span>n en base al sistema de sana critica o prudente criterio puede expresar conductas traducidas en arbitrariedades.</span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Calibri;font-size:11pt;font-style:italic;text-align:Justify;"><span style="font-family:Bookman Old Style;">En cuyo entendido </span><span style="text-decoration:underline;font-family:Bookman Old Style;">el sistema de valoración de la prueba legal o tasada, supondrá</span><span style="text-decoration:underline;font-family:Bookman Old Style;"> que el propio or</span><span style="text-decoration:underline;font-family:Bookman Old Style;">denamiento jurídico establezca en forma legal una serie de má</span><span style="text-decoration:underline;font-family:Bookman Old Style;">ximas, con arreglo a las cuales los hechos valen como probados con independencia del convencimiento del juez</span><span style="font-family:Bookman Old Style;">, siempre que se cumplan unos determinados requisitos o formas, o lo que es lo mismo, </span><span style="font-family:Bookman Old Style;font-weight:bold;">e</span><span style="font-family:Bookman Old Style;font-weight:bold;">ste sistema se caracteriza porque la ley indica, por anticipado, el valor o grado de eficacia que tiene cada medio probatorio, lo que implica que el juez no tiene libertad de apreciación, sino que, ante determinada prueba le deberá</span><span style="font-family:Bookman Old Style;font-weight:bold;"> atribuir el valor o eficacia que indica la ley.</span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-style:italic;">Siendo así que, ante la impugnación de errónea valoración de la prueba (ya sea por error de hecho o por error de derecho) es decir, incorrecta aplicación de los anteriores criterios en la fundamentació</span><span style="font-style:italic;">n de la Sentencia o Auto de Vista por el Juez o Tribunal de Alzada, </span><span style="text-decoration:underline;font-style:italic;">es este Tribunal Supremo el encargado de verificar si los argumentos y conclusiones de las resoluciones de instancia, reúnen los requisitos para ser considerados ló</span><span style="text-decoration:underline;font-style:italic;">gicos, esto es, que no contengan afirmaciones falsas, i</span><span style="text-decoration:underline;font-style:italic;">ncoherentes o irracionales, lo que se podrá verificar, haciendo un análisis respecto de la valoración de la prueba, contrastando justamente con las señ</span><span style="text-decoration:underline;font-style:italic;">aladas leyes del pensamiento humano</span><span style="font-style:italic;">, luego, </span><span style="font-weight:bold;font-style:italic;">si este Tribunal encuentra que se ha quebrantado estas leyes,</span><span style="font-weight:bold;font-style:italic;"> es decir existe errónea aplicación de la ley adjetiva o sustantiva en dicha apreciación, por inadecuada valoración de la prueba por parte del Juez o Tribunal de Alzada, corresponde enmendar tal situació</span><span style="font-weight:bold;font-style:italic;">n, ello en resguardo de los principios de unidad, com</span><span style="font-weight:bold;font-style:italic;">unidad, concentración, contradicció</span><span style="font-weight:bold;font-style:italic;">n, verdad material, entre otros</span><span style="font-style:italic;">, que son rectores del proceso civil y a los que están sometidas las pruebas, para el resultado final de resolución…”</span><span style="font-style:italic;">. </span><span>(Las negrillas y subrayado nos corresponden).</span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-weight:bold;text-align:Justify;"><span>III.2. Nulidad por falta de objeto.</span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-style:italic;text-align:Justify;"><span style="font-style:normal;">Sobre el tema el Tribunal Supremo de Justicia emitió criterio a través del Auto Supremo Nº 47/2021 de fecha 26 de enero, que estableció</span><span style="font-style:normal;">: </span><span>“Ahora el objeto de un contrato o de un convenio, debe reunir ciertos requisitos, conforme a los que señ</span><span>ala </span><span>el art. 485 del Có</span><span>digo Civil, </span><span style="font-weight:bold;">debe ser posible, lí</span><span style="font-weight:bold;">cito</span><span> y determinado o determinable, </span><span style="text-decoration:underline;">cuando el Código hace referencia al requisito de lo posible, señala que la prestació</span><span style="text-decoration:underline;">n prometida sobre un bien debe pertenecer al obligado y en el caso de una venta, el cual el objeto del contrato resulta ser la transferencia del derecho de propiedad de un </span><span style="text-decoration:underline;">bien, y este bien debe pertenecer al vendedor, de ello se deduce que la transferencia del derecho propietario tenga un objeto posible, conlleva a señ</span><span style="text-decoration:underline;">alar que el vendedor se encuentra en la posibilidad de transferir dicho bien</span><span>’.</span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-style:italic;text-align:Justify;"><span>Walter Kaune Arteaga indica: </span><span>‘</span><span>La persona que transmite el derecho debe ser su titular. Esto significa que la parte contratante que transfiere el derecho </span><span style="text-decoration:underline;">debe tener el poder de disposició</span><span style="text-decoration:underline;">n sobre el mismo</span><span style="font-family:Calibri;">.</span><span>’, Marí</span><span>a Pizza Bilbao mantiene: </span><span>‘</span><span style="text-decoration:underline;">La persona que transmite un derecho real debe se</span><span style="text-decoration:underline;">r titular del bien, solo se puede transferir lo que está</span><span style="text-decoration:underline;"> dentro de su patrimonio, en contra sensu las cosas ajenas no pueden transferirse</span><span>’.</span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-style:italic;text-align:Justify;"><span>Todo contrato, debe tener un objeto posible, lí</span><span>cito y determinado o determinable, </span><span style="text-decoration:underline;">el Tribunal Supremo de Justicia, p</span><span style="text-decoration:underline;">rescribió</span><span style="text-decoration:underline;"> que el objeto del contrato para ser posible </span><span style="font-weight:bold;">debe encontrarse dentro de la propiedad del transferente o vendedor, es decir que el objeto indefectiblemente tiene que pertenecer a la persona que transmite el derecho propietario a favor de otra persona</span><span>, ello responde, a que la ley manda a los contratantes actuar de buena fe, sin que situaciones sesgadas u oscuras sorprendan posteriormente a la persona que adquiere la cosa, má</span><span>s si la transferencia es patrimonial.</span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-style:italic;text-align:Justify;"><span>(…</span><span>).</span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-style:italic;text-align:Justify;"><span>La acción de nulidad está</span><span> regulada</span><span> por el art. 549 del CC, acción que procede cuando en el contrato u acto jurídico del cual emergen obligaciones contiene vicios insubsanables por disposició</span><span>n expresa de la ley, </span><span style="text-decoration:underline;">de tal manera que impiden que un contrato o acto jurídico tenga validez jurí</span><span style="text-decoration:underline;">dic</span><span style="text-decoration:underline;">a; pues la nulidad reviste en ser una sanción legal que priva de sus efectos propios a un acto jurídico (contrato), en virtud de una falla en su estructura simultánea con su formación, de ahí</span><span style="text-decoration:underline;"> que la nulidad se origina en una causa existente en el momento m</span><span style="text-decoration:underline;">ismo de la celebración del acto jurí</span><span style="text-decoration:underline;">dico</span><span> y no por un motivo sobreviniente; característica esencial para diferenciar la nulidad de otras acciones como la resolució</span><span>n.</span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-style:italic;text-align:Justify;"><span>Ahora bien, del aná</span><span>lisis del referido art. 549 del CC., se tiene que dicho precepto legal e</span><span>stablece cinco causales por las cuales se puede demandar y determinar la nulidad de un contrato o acto jurí</span><span>dico; causales que resultan necesarias analizar, en sentido de comprender la manera en la que estas deben adecuarse a los hechos que sustentan una ac</span><span>ció</span><span>n de nulidad; en ese entendido diremos que la nulidad procede:</span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-style:italic;text-align:Justify;"><span>Por faltar en el contrato, objeto o la forma prevista por ley como requisitos de validez (num. 1), supuesto aplicable a los contratos donde se observa la falta de objeto; debiendo entender q</span><span>ue el objeto se encuentra constituido por el conjunto de las obligaciones que se ha generado con la operación jurídica (contrato), es decir el objeto del contrato es la obligación de las partes, y el objeto de la obligación es la prestació</span><span>n debida de dar, </span><span>hacer o no hacer, en cuyo entendido no se podría pensar la existencia de un contrato u obligación sin objeto. (…</span><span>)</span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;font-style:italic;">Por faltar en el objeto del contrato los requisitos señ</span><span style="font-weight:bold;font-style:italic;">alados por ley (num. 2); esta causal hace referencia a los requisitos establecidos por </span><span style="font-weight:bold;font-style:italic;">el art. 485 del CC., que textualmente señ</span><span style="font-weight:bold;font-style:italic;">ala: </span><span style="font-weight:bold;font-style:italic;">‘</span><span style="font-weight:bold;font-style:italic;">Todo contrato debe tener un objeto posible, licito</span><span style="font-style:italic;"> y determinado o determinable.</span><span style="font-style:italic;">’, sobre el cual el Auto Supremo Nº 504/2014 de 08 de septiembre del 2014, orientó</span><span style="font-style:italic;"> que: </span><span style="font-style:italic;">‘…</span><span style="font-style:italic;">el objeto de un contrato o de un conven</span><span style="font-style:italic;">io, debe reunir ciertos requisitos, conforme a los que señala el art. 485 del Código Civil, debe ser posible, lí</span><span style="font-style:italic;">cito y determinado o determinable, </span><span style="font-weight:bold;font-style:italic;">cuando el Código hace referencia al requisito de lo posible, señala que la prestació</span><span style="font-weight:bold;font-style:italic;">n prometida sobre un bien debe pertenecer al obligado y en el caso de una venta, el cual el objeto del contrato resulta ser la transferencia del derecho de propiedad de un bien, y este bien debe pertenecer al vendedor, de ello se deduce que la transferencia del derecho propietario</span><span style="font-weight:bold;font-style:italic;"> tenga un objeto posible, conlleva a señ</span><span style="font-weight:bold;font-style:italic;">alar que el vendedor se encuentra en la posibilidad de transferir dicho bien</span><span style="font-style:italic;">”</span><span style="font-style:italic;">. </span><span>(Las negrillas y el subrayado nos pertenecen). </span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-weight:bold;text-align:Justify;"><span>CONSIDERANDO IV:</span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-weight:bold;text-align:Justify;"><span>FUNDAMENTOS DE LA RESOLUCIÓN</span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">Expuestos como están los argumentos del recurso de casación, así como los fundamentos legales y doctrinales que sustentarán la presente resolución y en virtud del principio de congruencia que debe regir en todo proceso judicial como elemento del debido proceso, corresponde a continuación dar respuesta a los hechos acusados en el recurso de casación</span><span style="color:#23282C;">.</span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span>En cuanto a los incisos </span><span style="font-weight:bold;color:#000000;">a) y b)</span><span style="color:#000000;">; la recurrente señaló que el, Tribunal de alzada generó una</span><span style="font-weight:bold;"> </span><span>incorrecta aplicación del art. 549 num. 1 del Código Civil, respecto a la valoración de la cláusula quinta del documento privado de compraventa del terreno de fecha 24 de enero de 2022, por el cual manifestó que canceló el precio de la venta de Bs. 139.200, sin considerar que a partir de los extractos bancarios de las gestiones 2021 y 2022 no recibió monto alguno; por lo que el contrato no tendría objeto conculcándose la regulación contenida en el art. 136.I del Código Procesal Civil. </span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span>Al respecto y conforme a los lineamientos desarrollados en el Considerando III.1 de la presente resolución, la valoración de la prueba es una tarea mediante la cual, a través de los medios probatorios aportados por las partes, el Juez emitirá criterio sobre el conflicto planteado; examen que se encuentra sometido a la tasa legal establecida por ley o caso contrario a la sana critica, debiendo establecer en los fundamentos del fallo qué pruebas fueron determinantes y generaron convicción sobre la decisión asumida. </span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span>Ahora; en el caso de autos, el Tribunal de alzada; generó una reanálisis de los elementos de prueba aportados en la causa; sustentado su decisión principalmente en la documental de fs. 142 a 143 de obrados; consistente en el documento privado de compra venta reconocido en sus firmas y rubricas vía notarial el 24 de enero de 2022; por el cual Gaby Núñez Soliz (vendedora apoderada), transfiere el bien inmueble de propiedad de Ingrid Benegas de Hilburn (mandante hoy recurrente) ubicado en la zona noreste, zona 1 calle Yacuma N° 68 en la UV. 1, mza. 17, sobre la calle Yacuiba de 132.59 m2., registrado bajo la Matricula N° 7.01.1.99.0075251 a favor de Jahel Stephani Benegas Núñez (demandada); documental que en su cláusula quinta expresa: </span><span style="font-style:italic;">“El precio libremente convenido entre ambas partes es de POR EL MONTO Y SUMA DE CIENTO TREINTA Y NUEVE MIL DOSCIENTOS BOLIVIANOS 00/100 (BS.-139.200.-) </span><span style="font-weight:bold;font-style:italic;">LOS CUALES LA VENDEDORA RECIBE EN SU ENTERA Y COMPLETA SATISFACCIÓN</span><span style="font-style:italic;">”</span><span> (Las negrillas nos corresponden). Documental que goza de todo el valor probatorio que establecido en el art. 1297 del Código Civil que establece: </span><span style="font-style:italic;">“El documento privado </span><span style="font-weight:bold;font-style:italic;">reconocido por la persona a quien se opone</span><span style="font-style:italic;"> o declarado por la ley como reconocido, </span><span style="font-weight:bold;font-style:italic;">hace entre los otorgantes</span><span style="font-style:italic;"> y sus herederos </span><span style="font-weight:bold;font-style:italic;">y causa-habientes,</span><span style="font-style:italic;"> </span><span style="font-weight:bold;font-style:italic;">la misma fe que un documento público respecto a la verdad de sus declaraciones</span><span style="font-style:italic;">.”</span><span> (Las negrillas nos corresponden); Consecuentemente la afirmación generada por la referida documental hace fe, no solamente en contra de sus suscribientes, sino también en relación a sus causahabientes, aspecto que se tiene por acreditado a través de la confesión generada por la misma recurrente en su demanda principal cursante de fs. 107 a 110 vta., sobre el poder que hubiera otorgado a Gaby Núñez Soliz, a través de la Escritura Pública N° 346/2021 de 21 de diciembre, autorizando la venta del inmueble de su propiedad.</span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span>Por cuanto, no existe una incorrecta valoración por parte del Tribunal de alzada sobre los elementos aportados en la causa; más aún, cuando los extractos bancarios de las gestiones 2021 y 2022, presentados por la demandante; pretendiendo acreditar que no se pagó el precio de la venta, no desvirtúan la documental de fs. 142 a 143 de obrados, por el cual se acredita que el mismo fuera realizado a su mandataria desvirtuando la vulneración del art. 136.I del Código Procesal Civil, proclamado por la recurrente.</span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span>Por otro lado, conforme a lo desarrollado en el considerando III.2 de la presente resolución; este Tribunal, en distintos fallos ha señalado que la falta de objeto en el contrato recae, en sentido que el bien transferido a momento de la venta debe pertenecer al patrimonio del vendedor; por cuanto, de no ser así el contrato carecería de objeto, al ser este imposible e ilícito; ahora en el caso de autos, de la revisión de las documentales aportadas a la causa; puede acreditarse que si bien, el inmueble fue transferido por un tercero en este caso Gaby Núñez Soliz (apoderada), lo realizó bajo autorización de la propietaria ahora demandante; siendo permisible dicha operación a través de la regulación contenida en el art. 595 del Código Civil, que prescribe la posibilidad de la venta de cosa ajena; siendo en consecuencia posible, licito y determinada la operación generada en el documento privado reconocido de fecha de fecha 24 de enero de 2022 cursante de fs. 142 a 143 de obrados; no resultando evidente que éste carezca de objeto al tenor del art. 549 num. 1 del sustantivo civil como lo denuncia la hoy recurrente.</span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span>Aspecto que debió ser considerado por la recurrente a momento de la interposición de su demanda de nulidad; toda vez que, los argumentos de la falta de pago de la venta generada devienen de la regulación de otro instituto como lo es, la resolución del contrato, establecido en el art. 568 del Código Civil y no así a la erróneamente invocada en el art. 549 num. 1 de la misma norma; en el mismo sentido, los reclamos del pago de la referida venta deben ser generados por la demandante en contra de su mandataria conforme correctamente lo determinó el Tribunal de alzada, en debida aplicación de los arts. 814, 815.I, 817 y 820 todos del Código Civil, o en su caso observar las facultades y formalidades con las que se generó la Escritura Pública N° 346/2021 de 21 de diciembre, a efectos de su nulidad; aspecto que como se señaló, no puede ser objeto de análisis en la presente causa; librando los derechos de la recurrente a que los pueda ejercer por cuerda separada. </span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">Consecuentemente, no se acreditó un accionar incorrecto del Tribunal de alzada en el análisis y emisión de la resolución impugnada; por lo que, no corresponde acoger la pretensión de la recurrente y emitir resolución en la forma prevista por el art. 220.II del Código Procesal Civil.</span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;color:#000000;">POR TANTO:</span><span style="color:#000000;"> La Sala Civil del Tribunal Supremo de Justicia del Estado Plurinacional de Bolivia, con la atribución conferida por los arts. 41 y 42.I num. 1 de la Ley del Órgano Judicial, de 24 de junio de 2010, en relación al art. 220.II del Código Procesal Civil, declara </span><span style="font-weight:bold;color:#000000;">INFUNDADO</span><span style="color:#000000;"> el recurso de casación de fs. 295 a 296 vta., interpuesto por Ingrid Banegas de Hilburn representada por Harry Amelunge Banegas contra el Auto de Vista N° 181/2024 de 05 de diciembre, cursante de fs. 286 a 292, pronunciado por la Sala Civil, Comercial, Familia, Niñez y Adolescencia, Violencia Intrafamiliar o Domestica y Pública Primera del Tribunal Departamental de Justicia de Santa Cruz</span><span style="color:#000000;">. Con costas y costos.</span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">Se regula honorario del abogado de la parte que contestó al recurso en la suma de Bs. 1000.</span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-weight:bold;font-style:italic;text-align:Justify;"><span style="color:#000000;">Regístrese, comuníquese y devuélvase.</span></p>
<p style="margin:800 0 800 0;font-family:Bookman Old Style;font-size:11pt;font-style:italic;text-align:Justify;"><span style="font-weight:bold;font-style:normal;color:#000000;">Relator</span><span style="font-style:normal;color:#000000;">:</span><span style="color:#000000;"> Mgdo. Primo Martínez Fuentes.</span></p>
<p />
</div>